Centro de Estudios Interdisciplinarios para el Desarrollo Center for Interdisciplinary Development Studies
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Gentrificación, turismo y expulsión urbana

Gentrification, tourism, and urban displacement

PublicadoPublished 28 abr 2025 · 7 min

Si bien la RAE no ha definido “gentrificación” en más que tan sólo una línea, este fenómeno del turismo sociológico lleva décadas de existencia, y desata debates acerca de su interrelación con algunos derivados del turismo. Sin embargo, no hay discrepancias respecto a su existencia en múltiples países y al peligro de ignorarlo, sobre todo para las poblaciones más vulnerables. ¿Será que se trata de estadíos en una misma cadena de causalidad? ¿Podría pensarse en una nueva forma de colonialismo moderno? Y si es así, ¿dónde estamos actualmente?

Although the RAE (Royal Spanish Academy) has defined "gentrification" in just one line, this phenomenon of sociological tourism has existed for decades, sparking debates about its interrelation with certain derivatives of tourism. However, there is no disagreement regarding its existence in multiple countries and the danger of ignoring it, especially for the most vulnerable populations. Could it be that these are stages in the same chain of causality? Could it be thought of as a new form of modern colonialism? And if so, where are we currently?

Neologismos: La etimología de los conceptos

En primer lugar, el término gentrificación fue acuñado en los años 60 por la socióloga inglesa Ruth Glass, para referirse a fenómenos de transformación urbana, sustitución de la población y aburguesamiento. Se trataba de procesos de renovación de viejas zonas obreras próximas a Londres, mediante el arribo de sectores de estratos medios y altos, que “rehabilitaban” la deteriorada edificación. Como consecuencia principal se producía el desplazamiento hacia otras zonas de los residentes tradicionales. Estos, de sectores más bajos, eran expulsados, por una suba de los precios de la vivienda restaurada.

Gentrificación es una adaptación de gentrification, con la que se alude al proceso mediante el cual la población original de un sector o barrio es progresivamente desplazada por otra (proceso de invasión-sucesión) de un mayor nivel adquisitivo y capital cultural. La palabra inglesa gentrification deriva del sustantivo gentry (‘alta burguesía, pequeña aristocracia, familia bien o gente de bien’). El término se ha traducido también, con menor difusión y parcialmente, como aburguesamiento, elitización o aristocratización.

La gentrification implica un proceso de conquista, desarraigo y uso de la fuerza. No necesariamente incluye violencia pero sí empuje hacia la pobreza, mientras se incrementa el costo de vida para algunos pobladores que no ven otro remedio que irse. Es parte de la construcción de un “nuevo orden”, que resulta “menos civilizado, menos incluyente y más abierto al abuso del capital” pecuniario. En este fenómeno, la expulsión urbana de individuos se da por la imposibilidad de afrontar mayores alquileres, pero también, por la pérdida del sentido de pertenencia, que conlleva una ruptura del tejido social.

En segundo lugar, el término turistificación alude al impacto que tiene en los residentes la masificación turística. Es decir, las consecuencias de que los servicios pasen a orientarse más al turista que al ciudadano permanentemente. En este mismo sentido, también se emplea la alternativa turistización, que se usa además para indicar, de manera más neutra, que un lugar se vuelve más turístico. Ambos dos fenómenos, principalmente el primero, son generadores de turismofobia.

Diferentes autores definen la turistificación como un conjunto de complejos procesos de transformación a nivel territorial, social, económico, cultural, sobre un determinado espacio geográfico, o más bien como la ocupación del espacio físico y posterior transformación de este en un producto turístico para una gran cantidad de masas de consumidores. Lo cierto es que, en lo que respecta a gentrificación, el concepto es definido por todos los expertos de forma más o menos similar. En el caso de turistificación, aparecen variaciones sutiles, sobre todo en lo que respecta a la temporalidad de los sucesos. Esto resulta crucial en el análisis de la interrelación de ambos conceptos.

Rehabilitación urbana: gentrificación y ¿”gente de bien”?

Gentry se remonta a indicar “bien nacido” y un alto rango o para describir las cualidades compartidas por la gente. Si uno cuestiona, ¿quién la conforma? puede pensar que la palabra es sinónimo de “gentileza, gracia, donaire, garbo; la gentry no son todos aquellos que son aceptados como tales, o quienes pretenden serlo”. Siguiendo con este pensamiento, lo patrimonial y lo cultural se emplean como argumentos de desalojo por el “propio bien” del ahora antiguo residente o del espacio público.

Existen espacios urbanos que poseen factores, como las edificaciones envejecidas-desvalorizadas, las bajas tasas de ocupación, los lazos comunitarios débiles susceptibles de estigmatización, mayor proporción de alquileres, etc., que los vuelven permeables o sensibles a procesos de invasión-sucesión. Estos, a su vez, incluyen el grupo de espacios gentrificables (de atractivo social, económico y cultural para sectores de clase media-alta): con centralidad/proximidad a zonas valorizadas, identidad, valor histórico, edificación promocionable, etc.

En este último sentido, referido a la potencia del espacio, cabe mencionar el papel del capital a la hora de buscar formas para su reproducción bajo su lógica, que han acabado, en palabras de Lefebvre, por “convertir las ciudades en auténticas mercancías”. En este sentido, la teoría del rent gap explicaría la gentrificación en función de la diferencia entre el nivel de renta potencial y el de la renta actual del suelo urbano, bajo su actual uso. Cuanto mayor es esta diferencia, más posibilidades hay de que se produzca una reinversión de capital . Este diferencial de rentas puede venir determinado por el deterioro o la falta de inversiones actuales o, como en el turismo, por las enormes expectativas generadas sobre la renta potencial. De hecho: a mayor turismo, mayor brecha y, por ende, mayor probabilidad de gentrificación.

La gentrificación no es un proceso homogéneo entre ciudades ni dentro de las mismas, donde confluyen intereses tanto públicos como privados. Por ende, una de sus consecuencias suele ser, cuando no la expulsión urbana y/o consecuente dependencia del transporte (y sus costos) para el trabajo y la educación, una ampliación de las disparidades sociales entre residentes.

En América, la gentrificación sin expulsión urbana se expresa como el desarrollo de grandes urbes con una fuerte polarización o desigualdad social. Un ejemplo cercano que puede citarse son las villas y los asentamientos existentes en Buenos Aires. De hecho, en Argentina, existen varios ejemplos de gentrificación, con expulsión y con polarización del espacio (barrio La Boca, Puerto Madero, Abasto, Palermo y San Telmo). De esta forma, se configura un primer indicio en contra de la hipótesis de una cadena de causalidad.

Turistificación y gentrificación: ¿el uróboros de la sociología del turismo?

La masificación del turismo lleva aparejada una “acumulación por desposesión” entre el turista y el residente: a medida que el primero conoce el espacio turistificado, acumulando experiencias auténticas, el segundo se ve invadido en su identidad. El propósito del visitante, cada vez menos efímero, es encontrarse no con un montaje de la realidad, sino con el “detrás” de la vida de los residentes, despojados e invadidos en el proceso. La sacralización del espacio y creación de aura en torno de lo urbano generan “posturismo”. Particularmente, esto se produce en América Latina, donde los procesos de “puesta en turismo” deben su atractivo a su componente histórico y “Mágico”. En el Mediterráneo, por el contrario, la turistificación se debe más a una “disneyficación”, “tematización” convenida bajo una lógica consumista.

Contrario a ser un factor positivo, el carácter histórico de la turistificación latina hace que varios autores establezcan un vínculo más fuerte en estos casos con una consecuente gentrificación: “La gentrificación en los centros históricos de América Latina se debe más a su “turistificación” y a las políticas urbanas de los gobiernos locales, que a procesos basados en la acción de individuos gentrificadores de clase media”. Esto puede explicarse en buena medida bajo el concepto de gentrificación criolla, diferenciada por matices más críticos/violentos respecto de la gentrificación tradicional en la relación visitante-visitado, con un componente conflictivo como variable transformadora del espacio urbano (Simmel, 1986). En este caso, es importante hablar que la turistificación puede transformarse en gentrificación criolla ya que se trata de una presencia permanente del turista como sujeto en el espacio. Esta presencia no eventual impacta en las relaciones sociales no sólo de forma directa sino mediante la forma en que otros actores (proveedores de servicios y bienes privados y públicos) la interpretan.

Ahora bien, en el caso de ciudades como Venecia o Dubrovnik, más cercanas a casos estandarizados de turistificación, un proceso de gentrificación ha sido predecesor y no sucesor a la tematización de las ciudades. Entonces, ¿el turismo en el mundo capitalista es necesariamente turistificador y gentrificador? Britton (1991) respondería afirmativamente a la primera cuestión en cuanto cómo la actividad turística transforma socioespacialmente el medio en que se desenvuelve dicha actividad. Respecto a si guarda relación con un proceso de gentrificación, nuevamente la respuesta es afirmativa, pero esta vez con una dirección causal aún indeterminada. Podría pensarse, por lo antes desarrollado, que la misma dependerá de si se trate de un espacio de valor histórico o no.

Neologisms: The etymology of the concepts

In the first place, the term gentrification was coined in the 1960s by the English sociologist Ruth Glass to refer to phenomena of urban transformation, population substitution, and embourgeoisement. It involved processes of renewing old working-class areas near London through the arrival of middle- and upper-class sectors, which "rehabilitated" the deteriorated buildings. The main consequence was the displacement of traditional residents to other areas. These lower-class residents were expelled by the rise in prices of the restored housing.

Gentrification is an adaptation of the English term, alluding to the process by which the original population of a sector or neighborhood is progressively displaced by another (an invasion-succession process) with a higher purchasing power and cultural capital. The English word gentrification derives from the noun gentry ("high bourgeoisie, petty aristocracy, 'well-bred' family, or 'good people'"). The term has also been translated, with less diffusion and partially, as embourgeoisement, elitization, or aristocratization.

Gentrification implies a process of conquest, uprooting, and the use of force. It does not necessarily include violence, but it does push people into poverty while increasing the cost of living for some residents who see no other remedy but to leave. It is part of the construction of a "new order" that turns out to be "less civilized, less inclusive, and more open to the abuse of pecuniary capital." In this phenomenon, the urban displacement of individuals occurs due to the impossibility of affording higher rents, but also due to the loss of a sense of belonging, which entails a rupture of the social fabric.

In the second place, the term "touristification" (turistificación) refers to the impact that mass tourism has on residents. That is, the consequences of services becoming oriented more toward the tourist than the permanent citizen. In this same sense, the alternative "touristization" (turistización) is also employed, which is used more neutrally to indicate that a place is becoming more touristy. Both phenomena, primarily the former, are generators of tourism-phobia.

Different authors define touristification as a set of complex processes of transformation at the territorial, social, economic, and cultural levels over a specific geographic space, or rather as the occupation of physical space and its subsequent transformation into a tourism product for a large mass of consumers. The truth is that, regarding gentrification, the concept is defined by all experts in a more or less similar way. In the case of touristification, subtle variations appear, especially regarding the temporality of the events. This is crucial in the analysis of the interrelation of both concepts.

Urban rehabilitation: gentrification and "good people"?

Gentry goes back to indicating "well-born" and high rank, or to describe the qualities shared by "good people." If one questions who makes it up, one might think that the word is synonymous with "gentility, grace, style, elegance; the gentry are not all those who are accepted as such, or who claim to be." Following this thought, heritage and culture are used as arguments for eviction for the "own good" of the now-former resident or the public space.

There are urban spaces that possess factors—such as aged-devalued buildings, low occupancy rates, weak community ties susceptible to stigmatization, a higher proportion of rentals, etc.—that make them permeable or sensitive to invasion-succession processes. These, in turn, include the group of "gentrifiable" spaces (socially, economically, and culturally attractive to middle-upper-class sectors): with centrality/proximity to valued areas, identity, historical value, promotable architecture, etc.

In this last sense, regarding the power of space, it is worth mentioning the role of capital when seeking ways for its reproduction under its logic, which have ended up, in the words of Lefebvre, by "turning cities into authentic commodities." In this sense, the "rent gap" theory would explain gentrification based on the difference between the potential rent level and the current rent of urban land under its current use. The greater this difference, the greater the possibility that capital reinvestment will occur. This rent differential can be determined by deterioration or lack of current investment or, as in tourism, by the enormous expectations generated regarding potential rent. In fact, the greater the tourism, the greater the gap, and therefore, the greater the probability of gentrification.

Gentrification is not a homogeneous process between cities or even within them, where both public and private interests converge. Therefore, one of its consequences—when not urban displacement and/or consequent dependence on transportation (and its costs) for work and education—is an expansion of social disparities among residents.

In America, gentrification without urban displacement is expressed as the development of large cities with strong polarization or social inequality. A close example that can be cited is the shantytowns and settlements existing in Buenos Aires. In fact, in Argentina, there are several examples of gentrification, with displacement and space polarization (the La Boca neighborhood, Puerto Madero, Abasto, Palermo, and San Telmo). Thus, a first indication against the hypothesis of a chain of causality is configured.

Touristification and gentrification: the Ouroboros of the sociology of tourism?

The massification of tourism carries with it an "accumulation by dispossession" between the tourist and the resident: as the former experiences the touristified space, accumulating authentic experiences, the latter finds their identity invaded. The visitor's purpose, increasingly less ephemeral, is not to encounter a staged reality, but the "behind-the-scenes" of the residents' lives, dispossessed and invaded in the process. The sacralization of space and the creation of an "aura" around the urban generates "post-tourism." Particularly, this occurs in Latin America, where the processes of "putting into tourism" owe their attractiveness to their historical and "Magical" component. In the Mediterranean, on the contrary, touristification is due more to a "Disneyfication," a "thematization" agreed upon under a consumerist logic.

Contrary to being a positive factor, the historical character of Latin American touristification leads several authors to establish a stronger link in these cases with consequent gentrification: "Gentrification in the historical centers of Latin America is due more to their 'touristification' and the urban policies of local governments than to processes based on the action of middle-class gentrifying individuals." This can be explained to a large extent under the concept of "Creole gentrification", differentiated by more critical/violent nuances regarding traditional gentrification in the visitor-visited relationship, with a conflictive component as a transforming variable of urban space (Simmel, 1986). In this case, it is important to mention that touristification can be transformed into Creole gentrification because it involves a permanent presence of the tourist as a subject in the space. This non-occasional presence impacts social relations not only directly but through the way other actors (providers of private and public services and goods) interpret it.

Now, in the case of cities like Venice or Dubrovnik, closer to standardized cases of touristification, a process of gentrification has been a predecessor and not a successor to the thematization of cities. So, is tourism in the capitalist world necessarily touristifying and gentrifying? Britton (1991) would answer affirmatively to the first question regarding how tourist activity socio-spatially transforms the environment in which said activity unfolds. Regarding whether it is related to a process of gentrification, again the answer is affirmative, but this time with a causal direction that is still indeterminate. It could be thought, based on what has been developed, that it will depend on whether it is a space of historical value or not.

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