Reforma electoral en Argentina: sin PASO, con BUP
Electoral Reform in Argentina: No PASO, with Single Paper Ballot (BUP)
El Congreso Argentino se encuentra debatiendo la ley de Reforma Electoral enviada por el poder ejecutivo. Entre las modificaciones principales propuestas se encuentra la eliminación de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Sin embargo, se hacen pocas referencias a los desafíos que enfrentaría este nuevo sistema, como es su articulación con la Boleta Única Papel (BUP), introducida en 2025. Así, el escenario electoral del 2027 podría convertirse en uno inédito, en el cual se elija al presidente a través de una boleta que concentre toda la oferta electoral sin una instancia de internas previa.
The Argentine Congress is currently debating the Electoral Reform bill submitted by the executive branch. Among the main proposed modifications is the elimination of the Open, Simultaneous, and Mandatory Primaries (PASO). However, little reference is made to the challenges this new system would face, such as its articulation with the Single Paper Ballot (BUP), introduced in 2025. Thus, the 2027 electoral landscape could become unprecedented, in which the president is elected through a ballot that concentrates all political offerings without a prior internal primary stage.
El pasado 22 de abril, el gobierno argentino envió al Congreso de la Nación un proyecto de ley de Reforma Electoral. El mismo fue remitido a la Cámara Alta y se encuentra en tratamiento por parte de la Comisión de Asuntos Constitucionales. Entre las principales modificaciones propuestas por la iniciativa se encuentran reformas a la ley orgánica de los partidos políticos, cambios en la modalidad de elección de representantes al Parlasur y la incorporación del proyecto de Ficha Limpia. Sin embargo, entre ellas destaca una: la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), lo cual representaría un cambio sustancial en el escenario electoral argentino.
La experiencia PASO: entre su historia y actualidad
Las PASO fueron sancionadas en el 2009, e incorporadas por primera vez en las elecciones del 2011. Su objetivo era democratizar la selección de candidaturas hacia el interior de los partidos y, al mismo tiempo, contribuir al ordenamiento de la oferta electoral a partir de una reducción de la fragmentación partidaria. El contexto de su implementación se caracterizaba por una baja confianza ciudadana hacia los partidos políticos y por un ascenso sostenido de candidaturas en competencia desde el retorno de la democracia.
El actual gobierno esgrime dos argumentos principales en favor de la eliminación de las PASO: los costos de su organización y cuestionamientos relativos a su eficiencia para resolver internas relevantes dentro de los partidos políticos. Al margen de las posibles críticas, diversos estudios confirman los avances sustantivos que generaron. Entre ellos, contribuyeron a reducir la fragmentación electoral y, en alguna medida, a estructurar la competencia electoral en torno a dos grandes coaliciones. Así, las PASO reconfiguraron positivamente el sistema de partidos y clarificaron la oferta electoral para el votante, convirtiéndose en una reforma electoral de profundización democrática.
La compatibilidad entre un sistema sin PASO y la BUP
Más allá del debate específico sobre los beneficios y desventajas de las elecciones primarias, también es importante considerar el posible escenario electoral presidencial que se configuraría el año próximo. En caso de que la iniciativa reformista prospere, los comicios deberán articular un sistema sin PASO con el nuevo instrumento de votación introducido en 2025: la Boleta Única Papel (BUP).
Las elecciones primarias introdujeron un piso del 1,5% de los votos válidos que los partidos deben alcanzar en cada categoría para poder competir en las elecciones generales. Este umbral contribuye a disminuir el número de candidatos que participan en la siguiente instancia electoral. A diferencia de las PASO, la BUP no reduce candidaturas, sino que las agrupa. Para ello, este instrumento de votación concentra toda la oferta partidaria en una sola boleta. De este modo, el presente diseño institucional podría enfrentar un riesgo en las elecciones presidenciales del 2027: la incapacidad para contener los efectos negativos de una oferta electoral fragmentada.
Este conflicto se refleja en la organización de la BUP, las categorías de cargos (Diputados Nacionales, Senadores Nacionales, etc) se ubican en forma horizontal (filas) y las listas de candidatos por cada agrupación política en forma vertical (columnas). Las dimensiones de la misma dependen de la cantidad de categorías de cargos en juego y de partidos políticos que participen en la elección.
Si bien la BUP ya fue incorporada en un escenario electoral sin PASO, se trató de comicios legislativos en donde la mayoría de las provincias debían elegir una sola categoría. En las próximas elecciones, la BUP incorporará los cargos de Presidente y Vicepresidente, Senadores y Diputados Nacionales y cargos locales en los distritos en donde haya simultaneidad entre las elecciones provinciales y las nacionales. Asimismo deberá incluir una oferta partidaria amplia, ya que sin el umbral que imponen las PASO, la fragmentación será mayor que en las elecciones generales anteriores.
¿Por qué es importante la extensión de la boleta?
Cuando la oferta electoral está fragmentada y existe una multiplicidad de cargos a elegir, el tamaño de la boleta es una variable que debe ser contemplada a la hora del diseño electoral. Su consideración es necesaria para que no genere “fatiga cívica” o confusión. Cuando la boleta se encuentra sobrecargada de información, la transformación de las preferencias en votos es más demandante para el electorado. Esto aumenta la probabilidad de que la persona:
- renuncie a votar ciertas categorías o elija votar en blanco;
- desista de realizar determinadas acciones como el voto cruzado;
- o cometa errores que lleven a la anulación del voto o a votar de un modo que no refleje su preferencia.
Es importante aclarar que, en caso de continuidad de las PASO, el tamaño de la boleta también debe ser un aspecto a tener en cuenta. Esto responde a que deberá incluir las listas en disputa de aquellas agrupaciones que decidan participar en internas abiertas. Sin embargo, los riesgos de fatiga cívica o confusión que el tamaño de la BUP puede generar en los electores son menores en las PASO que en la elección general. Las primarias abiertas no definen quién será el próximo presidente, sino que persiguen otros objetivos. Contribuyen a filtrar las opciones menos competitivas ofreciendo al votante información útil para decidir en la elección general. Los ciudadanos pueden ejercer un voto más sincero en las PASO y otro más “estratégico” en las elecciones generales.
El futuro del sistema electoral argentino
El proyecto de ley de Reforma Electoral aún se encuentra en tratamiento y la eliminación de las PASO se mantiene incierta. Sin embargo, hay algo que es evidente. En cualquier escenario, con elecciones primarias o sin ellas, el oficialismo debe tener en consideración el diseño de la BUP para mejorar su implementación. Si bien aún queda más de un año para las elecciones presidenciales, es importante comenzar a debatir sobre la forma que adoptará el sistema electoral y los incentivos que puede llegar a generar en las fuerzas políticas y en los electores.
On April 22, the Argentine government sent an Electoral Reform bill to the National Congress. It was referred to the Upper House and is currently under review by the Constitutional Affairs Commission. Among the main modifications proposed by the initiative are reforms to the organic law of political parties, changes in the voting system for representatives to Parlasur, and the incorporation of the "Ficha Limpia" (Clean Slate) project. However, one stands out above the rest: the elimination of the Open, Simultaneous, and Mandatory Primaries (PASO), which would represent a substantial shift in the Argentine electoral landscape.
The PASO Experience: Between History and Present Day
The PASO were enacted in 2009 and implemented for the first time in the 2011 elections. Their goal was to democratize candidate selection within political parties while contributing to the organization of political offerings by reducing party fragmentation. The context of their implementation was characterized by low public trust in political parties and a steady rise in competing candidacies since the return to democracy.
The current government advances two main arguments in favor of eliminating the PASO: organizational costs and doubts regarding their efficiency in resolving relevant internal disputes within political parties. Aside from potential criticism, various studies confirm the substantive progress they generated. Among other outcomes, they helped reduce electoral fragmentation and, to some extent, structured electoral competition around two major coalitions. Thus, the PASO positively reconfigured the party system and clarified electoral offerings for voters, becoming an electoral reform that deepened democracy.
Compatibility Between a System Without PASO and the BUP
Beyond the specific debate on the benefits and drawbacks of primary elections, it is also important to consider the potential presidential electoral scenario that would take shape next year. Should the reform initiative succeed, the elections will have to articulate a system without PASO alongside the new voting instrument introduced in 2025: the Single Paper Ballot (BUP).
Primary elections introduced a threshold of 1.5% of valid votes that parties must reach in each category to compete in general elections. This threshold helps reduce the number of candidates participating in the subsequent electoral stage. Unlike the PASO, the BUP does not reduce candidacies; rather, it groups them together. To do this, this voting instrument concentrates the entire party offering onto a single ballot. As a result, the present institutional design could face a risk in the 2027 presidential elections: the inability to contain the negative effects of a fragmented electoral offering.
This conflict is reflected in the layout of the BUP: office categories (National Deputies, National Senators, etc.) are arranged horizontally (rows), and candidate lists for each political organization are arranged vertically (columns). Its dimensions depend on the number of office categories at stake and the political parties participating in the election.
Although the BUP was already implemented in an electoral scenario without PASO, those were legislative elections where most provinces had to vote for a single category. In the upcoming elections, the BUP will include the positions of President and Vice President, National Senators and Deputies, and local offices in districts where provincial and national elections are held simultaneously. Furthermore, it must accommodate a broad party offering, as without the threshold imposed by the PASO, fragmentation will be higher than in previous general elections.
Why Is the Length of the Ballot Important?
When the electoral offering is fragmented and a multiplicity of positions must be chosen, ballot size is a variable that must be taken into account during electoral design. Considering it is necessary to avoid causing "civic fatigue" or confusion. When a ballot is overloaded with information, translating preferences into votes becomes more demanding for the electorate. This increases the probability that a voter will:
- Opt out of voting for certain categories or cast a blank vote;
- Refrain from taking certain actions, such as split-ticket voting;
- Or make errors that lead to an annulled vote or a vote that fails to reflect their true preference.
It is important to clarify that, even if the PASO continue, ballot size must also be taken into consideration. This is because it would need to include competing lists from political organizations that choose to participate in open primaries. However, the risks of civic fatigue or voter confusion stemming from the size of the BUP are lower in the PASO than in the general election. Open primaries do not determine who will be the next president; instead, they pursue other objectives. They help filter out less competitive options, offering voters useful information to decide in the general election. Citizens can cast a more sincere vote in the PASO and a more "strategic" one in the general elections.
The Future of the Argentine Electoral System
The Electoral Reform bill remains under review, and the elimination of the PASO remains uncertain. However, one thing is clear: under any scenario, with primary elections or without them, the administration must keep the BUP design in mind to improve its implementation. Although more than a year remains before the presidential elections, it is crucial to begin debating the structure the electoral system will adopt and the incentives it may generate for both political forces and voters.