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Activismos digitales: entre hashtags y nuevas formas de rendición de cuentas democráticos

Digital activism: between hashtags and new forms of democratic accountability

Los activismos digitales, comprendidos como formas de intervención ciudadana no profesional y voluntaria en plataformas de redes sociales, han aumentado significativamente en los últimos años. Así, se han convertido en portadores de voces con capacidad de intervención tanto en la opinión pública como en la construcción de políticas públicas. Los gritos en Twitter, Facebook y en las calles de distintas ciudades reclamaban la presencia del Estado para resolver problemas que parecían invisibles.

Digital activism, understood as forms of non-professional and voluntary citizen intervention on social media platforms, has increased significantly in recent years. Thus, they have become carriers of voices with the capacity to intervene both in public opinion and in the construction of public policy. The cries on Twitter, Facebook, and in the streets of different cities demanded the presence of the State to resolve problems that seemed invisible.

Los activismos digitales, comprendidos como formas de intervención ciudadana no profesional y voluntaria en plataformas de redes sociales, han aumentado significativamente en los últimos años. Así, se han convertido en portadores de voces con capacidad de intervención tanto en la opinión pública como en la construcción de políticas públicas. Los gritos en Twitter, Facebook y en las calles de distintas ciudades reclamaban la presencia del Estado para resolver problemas que parecían invisibles.

Desde hashtags en las redes sociales hasta intervenciones creativas en el espacio urbano, los activismos digitales han demostrado su capacidad para generar impacto social pero ¿podemos decir que esto también se ha traducido en impacto político? También se nos presenta un segundo interrogante: en un momento político en el que resuena la ausencia del Estado, estos activismos reclaman mayor intervención del mismo pero retomando la pregunta de Martin Gurri ¿los activismos digitales confían en las instituciones? En el siguiente artículo realizaremos un repaso por los activismos digitales, analizando sus victorias problematizando las vías alternativas para construir una democracia 3.0.

Activación política ciudadana y hashtags petitorios

#NiUnaMenos, #UniversidadPública, #DefendamosPuntaTombo. Tres hashtags distintos pero que tuvieron un impacto más o menos similar: alertaron y reclamaron al Estado su intervención en problemáticas específicas marcando el terreno al enfoque de políticas públicas.

  • El hashtag #NiUnaMenos fue un correlato de una acción pública impulsada por periodistas y escritoras en una plaza porteña señalando el hartazgo social frente a los femicidios. Su activación en la red de Twitter fue el 11 de mayo de 2015, sin embargo el hashtag se masivizó de cara a la convocatoria presencial del 3 de junio de 2015.
  • El hashtag #UniversidadPública se activó en abril de este año en torno a la “Marcha Federal por la Educación Pública”, en el marco de reclamos presupuestarios contra las autoridades nacionales. Allí reunió diversas consignas generales considerando la educación como un derecho y símbolo nacional pero también reunió consignas particulares por el aumento del presupuesto, la extensión de becas para garantizar el trayecto universitario, entre otras.
  • Finalmente, el hashtag #DefendamosPuntaTombo fue activado en redes por organizaciones civiles en octubre de 2024 en el marco de una causa judicializada ante el daño ambiental agravado y crueldad animal contra los pingüinos Magallanes en la Reserva Punta Tombo en 2021. De esta manera, el hashtag permitió la circulación de información que no se encontraba presente en medios de comunicación tradicionales junto con la recolección de firmas.

Los tres hashtags corresponden a tres agendas temáticas muy distintas entre sí: la agenda feminista, la agenda educativa y la agenda ambiental. Sin embargo, tuvieron como punto en común que las redes sociales permitieron la masificación de pedidos diversos a las autoridades para intervenir en una temáticas particulares. Paralelamente, generaron una amplia y distintiva movilización presencial con nuevos símbolos, como los pañuelos, utilización de ilustraciones virales o intervenciones con libros. Así, el grito en las redes se traducía en el grito en las calles.

Las redes sociales se presentaron como vehículos masificadores de demandas ciudadanas insatisfechas y movilizadores de acción social con capacidad de entorno digital. El efecto de comunidad generado excedió los límites geográficos materiales, y en algunos casos, extendió los límites de los “barrios privados” algoritmos generados por los usuarios conectándose con nuevos o incluso reforzando su relación y creencias.

Internos y vías: ¿confianza o desconfianza en las instituciones?

El concepto legal de “femicidio” fue incorporado al Código Penal en 2012. Sin embargo, no era utilizado en los medios de comunicación en los que los asesinatos de mujeres era una problemática policial, no socialmente estructural. El activismo feminista que impulsó el hashtag #NiUnaMenos logró ampliar el tratamiento de noticias con perspectiva de género. Esto se tradujo en el aumento de la precisión terminológica y se visualizó en el desplazamiento en titulares de noticias de “crimen pasional” a “feminicidio” y “violencia de género”.

En el mismo camino, desde abajo activistas ambientales impulsaron el término “ecocidio” que refiere al delito ambiental que implica la destrucción en el largo plazo de la naturaleza y que es de difícil compensación o reparación. A partir del impulso de actores civiles de la agenda, el fallo de la masacre de pingüinos Magallanes en Punta Tombo incluyó el término “ecocidio”. A diferencia del término “feminicidio”, el “ecocidio” no se encuentra tipificado en el Código Penal, pero sentó un antecedente histórico al justificar la condena del victimario. Por otra parte, el hashtag #UniversidadPública instaló la agenda educativa en la agenda institucional siendo un tema de relevancia y problemático para el oficialismo nacional, teniendo que pronunciarse con nuevas medidas y abriendo instancias de negociación o enfrentamiento.

Rendición de cuentas y digitalización de la política, nuevos desafíos

Las distintas “victorias” de los activismos digitales no sólo recaen en la instalación de un tema en la agenda política sino también trasladando vocabulario específico a otros ámbitos movilizando a otros actores y reconfigurando dinámicas sociales y mediáticas. Sobre este último punto, los activismos digitales generan y circulan su propia información señalando autoridades y palabras fiables y no fiables. Parte de su importancia en la red, es que asumen rol como fast-checkers o “traductores ciudadanos”, ilustrando la información de una manera más impactante y más simple ante la desconfianza informativa. Por otro lado, las “victorias” también se consiguen legitimizando conceptos en la arena estatal.

Es aquí donde el ámbito judicial aparece en el centro de la crítica, principalmente a los tiempos y el camino burocrático que conlleva, pero también como espacio de reflexión y de escucha donde pueden materializarse los cambios en el largo plazo. En un doble movimiento se impulsa e integra la rendición de cuentas mientras que también se interviene en la formulación de políticas públicas. El carácter contencioso de los activismos no se diluye en el ámbito digital sino que allí se refuerza la movilización ciudadana y el encuentro de pares unidos por un mismo compromiso político.

Luego de este recorrido, la construcción de una democracia 3.0 implica la participación ciudadana en el entorno digital de manera informada, organizada e involucrada en las decisiones políticas y rendición de cuentas. Sin embargo es necesario afrontar el desafío de establecer un puente intermedio entre una mirada optimista o pesimista de las redes sociales y el lazo representativo, considerando a los activismos digitales como actores ciudadanos necesarios en el mundo político y de la política.

Digital activism, understood as forms of non-professional and voluntary citizen intervention on social media platforms, has increased significantly in recent years. Thus, they have become carriers of voices with the capacity to intervene both in public opinion and in the construction of public policy. The cries on Twitter, Facebook, and in the streets of different cities demanded the presence of the State to resolve problems that seemed invisible.

From hashtags on social networks to creative interventions in the urban space, digital activism has demonstrated its capacity to generate social impact, but can we say that this has also translated into political impact? A second question also arises: in a political moment in which the absence of the State resonates, these activisms demand greater intervention from it, but taking up Martin Gurri’s question, do digital activisms trust institutions? In the following article, we will review digital activism, analyzing its victories and problematizing alternative ways to build a democracy 3.0.

Citizen political activation and petitionary hashtags

#NiUnaMenos, #UniversidadPública, #DefendamosPuntaTombo. Three distinct hashtags that had a more or less similar impact: they alerted and demanded State intervention in specific issues, marking the ground for the focus of public policy.

  • The #NiUnaMenos hashtag was a correlate of a public action promoted by journalists and writers in a Buenos Aires square, signaling social fed-upness in the face of femicides. Its activation on the Twitter network was on May 11, 2015; however, the hashtag became massive in view of the in-person gathering on June 3, 2015.
  • The #UniversidadPública hashtag was activated in April of this year around the "Federal March for Public Education," in the context of budget demands against national authorities. It brought together diverse general slogans considering education as a right and national symbol, but it also brought together particular slogans regarding the budget increase and the extension of scholarships to guarantee the university trajectory, among others.
  • Finally, the #DefendamosPuntaTombo hashtag was activated on social networks by civil organizations in October 2024 in the context of a case taken to court regarding the aggravated environmental damage and animal cruelty against Magellanic penguins at the Punta Tombo Reserve in 2021. Thus, the hashtag allowed for the circulation of information that was not present in traditional media, along with the collection of signatures.

The three hashtags correspond to three thematic agendas that are very different from each other: the feminist agenda, the educational agenda, and the environmental agenda. However, they had a common point: social networks allowed for the massification of diverse requests to the authorities to intervene in particular topics. In parallel, they generated a broad and distinctive in-person mobilization with new symbols, such as scarves, the use of viral illustrations, or interventions with books. Thus, the cry on the networks translated into the cry in the streets.

Social networks were presented as massifying vehicles for unsatisfied citizen demands and mobilizers of social action with digital environment capacity. The community effect generated exceeded material geographic boundaries, and in some cases, extended the limits of the "private neighborhoods" of algorithms generated by users, connecting with new ones or even reinforcing their relationship and beliefs.

Internals and paths: trust or distrust in institutions?

The legal concept of "femicide" was incorporated into the Penal Code in 2012. However, it was not used in media where the murders of women were a police issue, not a socially structural one. The feminist activism that promoted the #NiUnaMenos hashtag managed to broaden news coverage with a gender perspective. This translated into increased terminological precision and was visualized in the shift in news headlines from "crime of passion" to "femicide" and "gender-based violence."

In the same vein, from below, environmental activists promoted the term "ecocide," which refers to the environmental crime that implies the long-term destruction of nature and which is difficult to compensate or repair. Based on the promotion by civil actors of the agenda, the ruling on the massacre of Magellanic penguins in Punta Tombo included the term "ecocide." Unlike the term "femicide," "ecocide" is not codified in the Penal Code, but it set a historical precedent by justifying the sentencing of the perpetrator. On the other hand, the #UniversidadPública hashtag installed the educational agenda into the institutional agenda, being a relevant and problematic issue for the national ruling party, which had to make pronouncements with new measures and open instances of negotiation or confrontation.

Accountability and digitization of politics: new challenges

The different "victories" of digital activism do not only fall on the installation of a topic on the political agenda but also move specific vocabulary to other spheres, mobilizing other actors and reconfiguring social and media dynamics. Regarding this last point, digital activism generates and circulates its own information, pointing out reliable and unreliable authorities and words. Part of its importance on the network is that they assume the role of fact-checkers or "citizen translators," illustrating information in a more impactful and simpler way in the face of information distrust. On the other hand, "victories" are also achieved by legitimizing concepts in the state arena.

It is here that the judicial sphere appears at the center of criticism, mainly due to the times and the bureaucratic path it entails, but also as a space for reflection and listening where changes can materialize in the long term. In a double movement, accountability is promoted and integrated while also intervening in the formulation of public policy. The contentious nature of activism does not dilute in the digital sphere, but rather, citizen mobilization and the meeting of peers united by the same political commitment are reinforced there.

After this review, the construction of a democracy 3.0 implies citizen participation in the digital environment in an informed, organized way, and involved in political decisions and accountability. However, it is necessary to face the challenge of establishing an intermediate bridge between an optimistic or pessimistic view of social networks and the representative bond, considering digital activism as necessary citizen actors in the world of politics and policy.

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