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Del Estrecho de Ormuz a los surtidores argentinos: cómo las tensiones en Irán impactan en el precio global del petróleo

From the Strait of Hormuz to Argentine Pumps: how tensions in Iran impact the global price of oil

Las tensiones en torno a Irán han reactivado la preocupación por la estabilidad del Estrecho de Ormuz, un punto crítico para el comercio global de energía. La interrupción del flujo de petróleo en este corredor ha generado aumentos en los precios internacionales del crudo y alteraciones en las cadenas de suministro energéticas en todo el mundo, con efectos que se extienden más allá del sector petrolero. En este contexto, los shocks geopolíticos en regiones estratégicas se traducen en presiones sobre los mercados globales, y pueden trasladarse a economías como la argentina, donde el precio de los combustibles también responde a dinámicas internas.

Tensions surrounding Iran have reactivated concern over the stability of the Strait of Hormuz, a critical chokepoint for the global energy trade. The disruption of oil flow in this corridor has generated increases in international crude prices and alterations in energy supply chains worldwide, with effects extending beyond the oil sector. In this context, geopolitical shocks in strategic regions translate into pressure on global markets and can carry over to economies like Argentina's, where fuel prices also respond to domestic dynamics.

En medio de crecientes tensiones políticas y económicas, el conflicto en Medio Oriente ya supera un mes de escalada. Los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos en Irán marcaron un punto de inflexión, al que Teherán respondió con una ofensiva de misiles y drones sobre distintos puntos de la región. Según Israel Katz, ministro de Defensa israelí, la ofensiva se enmarca en una estrategia preventiva ante la sospecha de que Irán estaría avanzando en el enriquecimiento de uranio con fines militares. Por su parte, el gobierno iraní sostiene que su programa nuclear tiene exclusivamente fines civiles. En este contexto, la condición de Irán como signatario del Tratado de No Proliferación Nuclear vuelve a colocar en el centro del debate las tensiones sobre el control de sus actividades nucleares.

Tras los ataques de Washington a instalaciones estratégicas iraníes y en un contexto de fuerte escalada que incluyó la muerte del ayatolá Alí Jamenei, Teherán no sólo respondió con nuevos lanzamientos de misiles hacia Israel y bases militares estadounidenses en la región, sino que avanzó sobre un punto crítico del comercio global: el cierre del Estrecho de Ormuz. Este corredor, de tan solo 50 kilómetros de ancho, conecta el Golfo Pérsico con el mar Arábigo, permitiendo el tránsito de algunos de los mayores buques petroleros del mundo. Según la Administración de Información Energética de Estados Unidos, cerca de 20 millones de barriles de petróleo atraviesan diariamente este paso, lo que representa aproximadamente una quinta parte del consumo mundial.

Como consecuencia, los mercados energéticos registraron un aumento significativo en los precios del petróleo y del gas natural. En este contexto, el barril de Brent superó los USD 110, reflejando la incertidumbre sobre la continuidad del suministro. Este encarecimiento no se limita al sector energético, sino que se traslada a los costos de transporte, logística y producción a escala internacional. En particular, el aumento en los costos del transporte marítimo y de los seguros asociados a rutas consideradas de riesgo introduce nuevas tensiones en las cadenas de suministro globales. De este modo, la inestabilidad en un punto estratégico como el Estrecho de Ormuz puede generar efectos que exceden al mercado petrolero, afectando el flujo de bienes y los costos de producción.

En el plano argentino, el precio del combustible experimentó una aceleración marcada desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, con aumentos cercanos al 9%. Esta suba se refleja tanto en los indicadores estadísticos como en los valores en surtidores, donde el litro de nafta súper ha superado por primera vez los 1.800 pesos. Las subas semanales promediaron en torno al 4,8% para el conjunto de combustibles líquidos, impactando en el costo de abastecimiento y en la inflación general. Si bien este comportamiento responde a múltiples factores, como el tipo de cambio, la carga impositiva y la dinámica inflacionaria local, el aumento del precio internacional del crudo actúa como un factor adicional de presión sobre los precios internos.

En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y disputas por recursos estratégicos, episodios como el conflicto en Medio Oriente ponen en evidencia la vulnerabilidad de las cadenas de suministro globales. La centralidad de puntos críticos como el Estrecho de Ormuz refleja hasta qué punto la estabilidad del comercio internacional depende de equilibrios políticos frágiles. En este escenario, los shocks geopolíticos no solo alteran los mercados energéticos, sino que también reconfiguran costos, flujos comerciales y expectativas económicas. Sus efectos pueden extenderse más allá de los grandes centros de consumo y alcanzar a economías periféricas, reforzando la interdependencia del sistema internacional.

Amid growing political and economic tensions, the conflict in the Middle East has already exceeded a month of escalation. Attacks launched by the United States and Israel against strategic targets in Iran marked a turning point, to which Tehran responded with a missile and drone offensive across different parts of the region. According to Israel Katz, the Israeli Defense Minister, the offensive is part of a preemptive strategy following suspicions that Iran was advancing toward military-grade uranium enrichment. For its part, the Iranian government maintains that its nuclear program is exclusively for civilian purposes. In this context, Iran's status as a signatory to the Treaty on the Non-Proliferation of Nuclear Weapons once again places tensions over the control of its nuclear activities at the center of the debate.

Following Washington's attacks on strategic Iranian facilities, and within a context of sharp escalation that included the death of Ayatollah Ali Khamenei, Tehran not only responded with new missile launches toward Israel and US military bases in the region, but also moved against a critical chokepoint of global trade: the closure of the Strait of Hormuz. This corridor, just 50 kilometers wide, connects the Persian Gulf to the Arabian Sea, allowing the passage of some of the world's largest oil tankers. According to the US Energy Information Administration, nearly 20 million barrels of oil pass through this strait daily, representing approximately one-fifth of global consumption.

As a consequence, energy markets recorded a significant increase in the prices of oil and natural gas. In this context, the Brent barrel surpassed USD 110, reflecting uncertainty over supply continuity. This price spike is not limited to the energy sector but is transferred to transport, logistics, and production costs on an international scale. In particular, the rise in maritime transport costs and insurance associated with routes considered high-risk introduces new strains into global supply chains. Thus, instability at a strategic point like the Strait of Hormuz can generate effects that exceed the oil market, impacting the flow of goods and production costs.

On the Argentine front, fuel prices experienced a marked acceleration since the beginning of the conflict in the Middle East, with increases close to 9%. This hike is reflected both in statistical indicators and in pump values, where the liter of regular gasoline (nafta súper) has surpassed 1,800 pesos for the first time. Weekly increases averaged around 4.8% for liquid fuels as a whole, impacting supply costs and general inflation. While this behavior responds to multiple factors, such as the exchange rate, the tax burden, and local inflationary dynamics, the surge in the international price of crude acts as an additional pressure factor on domestic prices.

In an international context marked by geopolitical tensions and disputes over strategic resources, episodes like the conflict in the Middle East highlight the vulnerability of global supply chains. The centrality of critical chokepoints like the Strait of Hormuz reflects the extent to which the stability of international trade depends on fragile political balances. In this scenario, geopolitical shocks not only alter energy markets, but also reconfigure costs, trade flows, and economic expectations. Their effects can extend beyond major consumer centers and reach peripheral economies, reinforcing the interdependence of the international system.

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