El arte de planificar: el caso del sistema de planificación urbana de Brasil
The art of planning: the case of Brazil's urban planning system
Aunque ocupa un rol central en la Nueva Agenda Urbana, Latinoamérica enfrenta retos claves en planificación sostenible. Desde cuestiones asociadas con la segregación espacial hasta la falta de canales de diálogo entre lo local y lo nacional. Frente a estos retos han surgido diferentes soluciones y modelos de planificación a lo largo de los años, sin embargo, hay uno que destaca por su resiliencia y capacidad ante estos: el modelo brasileño.
Although it occupies a central role in the New Urban Agenda, Latin America faces key challenges in sustainable planning. From issues associated with spatial segregation to the lack of channels for dialogue between the local and national levels. Faced with these challenges, different planning solutions and models have emerged over the years; however, one stands out for its resilience and capacity: the Brazilian model.
América Látina es una de las regiones que más avances ha logrado en la implementación de la Nueva Agenda Urbana de las Naciones Unidas, siendo una de las pocas regiones en disponer de un plan de acción para implementarla. No obstante, lograr materializar una planificación urbana tendiente al desarrollo sostenible continúa siendo uno de los mayores retos para los tomadores de decisión.
De acuerdo con Elkin Velásquez, Director de la Oficina Regional para el Caribe y América Latina de ONU-Hábitat, existen al menos 5 grandes temas a resolver en la región: la zonificación, para evitar las tendencias hacia la segregación socioespacial; la legislación, para facilitar las acciones de las entidades territoriales; la planificación nacional, para facilitar la coordinación entre los entes nacionales y subnacionales; la financiación, debido a que la falta de estructuración de los planes de desarrollo genera problemas de acceso a recursos económicos; y el eje en lo local, ya que si no existe una participación local en la planificación no existirá una planificación urbana real.
Frente a estos 5 grandes temas es posible mencionar diversos casos, dentro de la propia región, que marcan un posible camino a seguir: los documentos CONPES en Colombia que articulan la financiación con determinados objetivos en materia de planeamiento; la creación del Plan Nacional de Suelo Urbano en Argentina o el Instrumento de Planificación Territorial en Chile. Sin embargo, existe un ejemplo que parecería abarcar todas las posibles aristas descritas por Velásquez: El Sistema de Planificación Urbana de Brasil, el cual se ha transformado en un verdadero modelo de referencia.
El Sistema de Planificación Urbana de Brasil se encuentra distribuido entre sus 3 niveles de gobierno: el Gobierno Federal, los Estados y los municipios. De acuerdo con la constitución federal (1988), el estatuto de la ciudad (Ley 10.257/2001) y el estatuto de la Metrópoli (Ley 13.089/2015) los municipios tienen la facultad de implementar políticas de desarrollo urbano; los Estados tienen la facultad de legislar sobre normas generales de derecho urbanístico y crear regiones; y la Unión tiene la facultad de legislar y proponer directrices para el desarrollo urbano, al igual que establecer y organizar Regiones de Desarrollo Económico Integrado. Esta distribución, amparada en diferentes instrumentos normativos, da lugar a una planificación coordinada entre distintos niveles de gobierno.
Estos instrumentos normativos, además de facilitar la planificación, dotan de herramientas a las unidades territoriales para la correcta ejecución de la planificación general. Un ejemplo concreto de este elemento son los Planes Directores que, según la Constitución Federal, son el instrumento básico de la política de desarrollo y expansión urbana. Esta es una ley, de jurisdicción municipal, que define la planificación del territorio local; explica las estrategias e instrumentos para alcanzar los objetivos de desarrollo estipulados; y territorializa y crea los medios para la operacionalización de estos instrumentos. Esto incluye la estructuración para la financiación y una base común para el desarrollo de planes específicos como los planes de movilidad y saneamiento básico.
Asimismo, los Planes Directores deben regirse por los siguientes principios: garantizar el derecho a las ciudades sostenibles para las generaciones presentes y futuras; garantizar la gestión democrática de la ciudad, mediante la participación de la población y de las asociaciones representativas; y planificar la gestión espacial a fin de evitar y corregir las distorsiones del crecimiento urbano. Estos principios para la formulación de los planes directores no solo coloca el eje en lo local sino que dota de herramientas a los municipios para garantizar el uso múltiple del suelo urbano.
Además, Brasil también cuenta con el Consejo Nacional de Ciudades y la Conferencia Nacional de Ciudades que fueron establecidos en 2004. La Unión convoca las Conferencias Nacionales, con el propósito de formular políticas urbanas en coordinación con la sociedad civil. El Consejo de Ciudades es el órgano asesor permanente del Ministerio de Ciudades que contribuye a la formulación, implementación y monitoreo de políticas inclusivas de múltiples niveles de la Política Nacional para el Desarrollo Urbano.
El sistema de planificación brasileño no solo engloba un conjunto de marcos normativos y herramientas, sino toda una lógica de pensamiento con la que formular políticas: Basada en una construcción desde lo local con proyección hacia lo nacional; Amparada en marcos normativos claros con una perspectiva práctica que dota de herramientas a los equipos territoriales; Y constituida a partir del diálogo y la apertura de todos los actores involucrados e interesados en la toma de decisiones.
Ante los múltiples desafíos que enfrenta la región en materia de planificación urbana, la experiencia brasileña demuestra que desarrollar herramientas y mecanismos para una ejecución efectiva de las políticas públicas no solo es posible, sino una realidad.
Latin America is one of the regions that has achieved the most progress in the implementation of the United Nations' New Urban Agenda, being one of the few regions to have an action plan to implement it. However, achieving urban planning aimed at sustainable development continues to be one of the greatest challenges for decision-makers.
According to Elkin Velásquez, Regional Representative for Latin America and the Caribbean at UN-Habitat, there are at least 5 major issues to resolve in the region: zoning, to avoid trends toward socio-spatial segregation; legislation, to facilitate the actions of territorial entities; national planning, to facilitate coordination between national and subnational entities; financing, because the lack of structuring in development plans creates problems in accessing economic resources; and the focus on the local level, since without local participation in planning, there will be no real urban planning.
Faced with these 5 major issues, it is possible to mention diverse cases within the region itself that mark a possible path forward: the CONPES documents in Colombia that articulate financing with specific objectives in terms of planning; the creation of the National Urban Land Plan in Argentina; or the Territorial Planning Instrument in Chile. However, there is one example that would seem to encompass all the possible aspects described by Velásquez: The Urban Planning System of Brazil, which has become a true reference model.
Brazil's Urban Planning System is distributed among its 3 levels of government: the Federal Government, the States, and the municipalities. According to the federal constitution (1988), the City Statute (Law 10.257/2001), and the Metropolis Statute (Law 13.089/2015), municipalities have the authority to implement urban development policies; the states have the authority to legislate on general urban law norms and create regions; and the Union has the authority to legislate and propose guidelines for urban development, as well as to establish and organize Integrated Economic Development Regions. This distribution, supported by different regulatory instruments, gives rise to coordinated planning between different levels of government.
These regulatory instruments, in addition to facilitating planning, provide territorial units with tools for the correct execution of general planning. A concrete example of this element is the Master Plans (Planes Directores) which, according to the Federal Constitution, are the basic instrument of urban development and expansion policy. This is a municipal jurisdiction law that defines local territory planning; explains the strategies and instruments to achieve the stipulated development objectives; and territorializes and creates the means for the operationalization of these instruments. This includes structuring for financing and a common basis for the development of specific plans such as mobility and basic sanitation plans.
Likewise, the Master Plans must be governed by the following principles: guaranteeing the right to sustainable cities for present and future generations; guaranteeing the democratic management of the city through the participation of the population and representative associations; and planning spatial management in order to avoid and correct the distortions of urban growth. These principles for the formulation of master plans not only place the focus on the local level but also provide municipalities with tools to guarantee the multiple use of urban land.
In addition, Brazil also has the National Council of Cities and the National Conference of Cities, which were established in 2004. The Union convenes the National Conferences with the purpose of formulating urban policies in coordination with civil society. The Council of Cities is the permanent advisory body to the Ministry of Cities that contributes to the formulation, implementation, and monitoring of inclusive multi-level policies of the National Policy for Urban Development.
The Brazilian planning system encompasses not only a set of regulatory frameworks and tools, but an entire logic of thinking with which to formulate policies: based on construction from the local level with projection toward the national level; supported by clear regulatory frameworks with a practical perspective that provides tools to territorial teams; and constituted through dialogue and the openness of all actors involved and interested in decision-making.
Faced with the multiple challenges that the region faces in terms of urban planning, the Brazilian experience demonstrates that developing tools and mechanisms for the effective execution of public policies is not only possible, but a reality.