Centro de Estudios Interdisciplinarios para el Desarrollo Center for Interdisciplinary Development Studies
CEIPeD
CEIPeD Estudios para el desarrollo Studies for development
EconomíaEconomics

Entre promoción y restricción: ¿cómo gestionar una crisis turística?

Between Promotion and Restriction: How to Manage a Tourism Crisis?

PublicadoPublished 10 sep 2025 · 6 min

El crecimiento desmedido del turismo en las últimas décadas ha saturado los lugares más renombrados. Los países han impuesto límites de acceso, regulaciones y tasas turísticas. En el caso de Argentina, aunque el sobre-turismo aún no está generalizado, el gobierno está aplicando políticas preventivas para promover la diversificación, federalización y sostenibilidad de la actividad. El reto es proponer políticas públicas que garanticen un equilibrio entre la productividad, la preservación cultural y el cuidado ambiental.

The disproportionate growth of tourism in recent decades has saturated the most renowned locations. Countries have imposed access limits, regulations, and tourist fees. In the case of Argentina, although overtourism is not yet widespread, the government is applying preventive policies to promote the diversification, federalization, and sustainability of the activity. The challenge is to propose public policies that guarantee a balance between productivity, cultural preservation, and environmental care.

El turismo, históricamente un potente motor económico y gran vehículo para el intercambio cultural, se enfrenta hoy en una encrucijada. Su crecimiento exponencial en las últimas décadas ha saturado destinos emblemáticos, desatando una creciente tensión social que provocó el auge del anti-turismo. Esta resistencia, que va desde protestas en las calles hasta la regulación de alojamientos, revela la insostenibilidad de un modelo enfocado en la maximización de la llegada de visitantes. Ante este escenario, la pandemia de COVID-19 no sólo paralizó el sistema, sino que expuso su fragilidad inherente, acelerando la necesidad de un replanteamiento profundo. Así las políticas públicas evolucionan, buscando el equilibrio entre la promoción y la restricción, para garantizar la sostenibilidad del turismo con un enfoque preventivo en Argentina.

De la bonanza al límite: evolución del turismo global

Durante el siglo XX, la visión predominante del turismo se conceptualizó como una “industria sin chimeneas”, una fuente de desarrollo capaz de generar empleo, divisas e infraestructura. Este enfoque prioriza los beneficios económicos y, a menudo, subestima los costes ambientales, culturales y sociales. Un ejemplo es la intervención del Estado argentino en la democratización del acceso al ocio a través del turismo social. Se asentaron políticas que movilizara a las personas a visitar diferentes puntos del país, con el fin de acrecentar la industria turística.

Con la llegada del siglo XXI, la liberación económica y el fortalecimiento de la iniciativa privada impulsaron una expansión sin precedentes del turismo internacional. En el caso de México, las inversiones públicas en infraestructura turística generó un “efecto multiplicador” para el crecimiento de la empleabilidad y el Producto Interno Bruto local. El Estado facilitó el desarrollo del sector por décadas, priorizando la expansión a gran escala.

La bonanza del modelo turístico de crecimiento acelerado, que no prioriza la resiliencia y la sostenibilidad, mostró su fragilidad inherente con la llegada de la crisis sanitaria. La caída sin precedentes de la actividad durante la pandemia, evidenció que la resiliencia del sector no puede depender solo de su expansión, sino de su capacidad de adaptación.

Políticas internacionales frente al sobre-turismo

La presión del turismo masivo ha impulsado a muchos destinos a implementar medidas contundentes para gestionar la afluencia de visitantes. Las políticas públicas a nivel internacional reflejan una diversificación de estrategias utilizadas que van más allá de la promoción. Un ejemplo es la regulación de los alquileres a corto plazo en Barcelona. La ciudad defiende la prohibición de los alquileres turísticos de pisos para combatir el encarecimiento, que ha disparado los precios de alquileres (68% en 2024) y generado conflicto entre los habitantes. Aunque las nuevas regulaciones generan críticas en la industria, las restricciones contribuyen en parte a frenar la saturación de las ciudades de Europa.

Una disposición cada vez más común es la implementación de tasas e impuestos turísticos para administrar la entrada de extranjeros. La tasa de entrada para visitantes de un día busca controlar el flujo de las principales calles y cuidar el patrimonio local. Asimismo, se restringe la cantidad de turistas y cruceros que pueden arribar a las costas, como Atenas, que posee un límite de 20.000 visitantes al día. Estos límites de acceso han colaborado en reducir la presión sobre la infraestructura y el hartazgo de los ciudadanos.

Además, la aplicación de estrategias que promocionen el flujo de los turistas a destinos menos conocidos o en baja temporada, contribuye a una distribución equitativa de los visitantes a lo largo del año. Esta reorientación permite diversificar en mayor medida sus experiencias y ser una solución viable para favorecer la economía regional. En conjunto, las políticas públicas buscan frenar la conglomeración de turistas, promover prácticas sostenibles y beneficiar directamente a las comunidades locales, minimizando el impacto ambiental.

El caso argentino: entre prevención y oportunidad

En Argentina, el “sobreturismo” no es un problema tan extendido como en las grandes capitales europeas. El país ha estado más enfocado en la reactivación y el crecimiento del sector tras la pandemia. Sin embargo, las políticas actuales incorporan principios de sostenibilidad y resiliencia que, de implementarse eficazmente, podrían prevenir futuras crisis de masificación.

Las acciones del gobierno se concentran en un turismo receptivo y la diversificación. El país se dispone a aumentar la llegada de turistas internacionales a través de una flexibilización de requisitos de entrada y el impulso de la conectividad aérea. Aerolíneas Argentinas, por ejemplo, programó 330 vuelos diarios durante las vacaciones de invierno, con más de 1.4 millones de asientos disponibles, posicionando al país como un destino atractivo.

Por otra parte, la federalización del turismo propone destinos emergentes y menos conocidos del territorio nacional para distribuir el flujo turístico de los circuitos tradicionales. Según los datos del Observatorio Argentino de Turismo (OAT) de la Cámara Argentina de Turísmo (CAT), se detalla el escalonamiento de las vacaciones de invierno para equilibrar el flujo. Los destinos clásicos como Bariloche y las Cataratas del Iguazú obtuvieron una ocupación del 80% y 85%. Mientras que los puntos emergentes lograron atraer una gran cantidad de visitantes: Catamarca alcanzó una ocupación del 75%, Jujuy recibió 157.000 turistas y Mendoza, 320.000 visitantes. La participación local se vuelve fundamental para estabilizar la productividad.

La estrategia argentina es clara, apunta a un crecimiento turístico más consciente, distribuido e integrado, creando un marco de gestión más sólido antes posibles crisis. El desafío es asegurar que este fomento no replique los errores de la masificación descontrolada, sin comprometer la calidad de vida de los residentes y la integridad de los destinos.

Hacia una política turística integral

La evolución del turismo demuestra que la política pública en la materia no puede ser solo una herramienta de promoción económica. El Estado debe asumir un rol de gobernanza integral que no solo fomente la actividad, sino que también anticipe obstáculos, se adapte a los cambios y gestione las crisis.

Un modelo integral exige la participación comunitaria como pilar fundamental para sostener la cultura y la identidad local. Además, considera la protección ambiental como un límite no negociable al crecimiento. Esto implica la necesidad de regular la capacidad de carga de los ecosistemas, como los Parques Nacionales, para asegurar su preservación a largo plazo. Es decir, las decisiones deben equilibrar la productividad con la preservación cultural y el cuidado del medio ambiente. La gestión de un destino turístico debe ser una política de Estado que trascienda los cambios de gobierno y se base en un plan estratégico que incluya a todos los actores relevantes.

La paradoja del turismo

El turismo global se enfrenta a la paradoja de su propio éxito: su crecimiento sin límites amenaza su sostenibilidad a largo plazo. La respuesta de los gobiernos, especialmente en las ciudades más afectadas, ha sido la adopción de medidas directas y, en ocasiones, restrictivas para gestionar el flujo de visitantes y proteger la calidad de vida de sus residentes.

En este contexto, Argentina se encuentra en una posición única. Al no padecer aún el sobre-turismo, el país tiene la valiosa oportunidad de diseñar un modelo turístico sostenible desde la prevención. La política pública debe trascender la mera promoción y transformarse en un instrumento que garantice que la actividad turística beneficie a las comunidades y proteja el patrimonio, logrando así un equilibrio vital entre la productividad, la cultura y el medio ambiente.

Tourism, historically a powerful economic engine and a great vehicle for cultural exchange, stands at a crossroads today. Its exponential growth in recent decades has saturated iconic destinations, unleashing a growing social tension that provoked the rise of anti-tourism. This resistance, ranging from street protests to the regulation of accommodations, reveals the unsustainability of a model focused on maximizing visitor arrivals. Faced with this scenario, the COVID-19 pandemic not only paralyzed the system but also exposed its inherent fragility, accelerating the need for a profound rethinking. Thus, public policies are evolving, seeking a balance between promotion and restriction, to guarantee the sustainability of tourism with a preventive approach in Argentina.

From Boom to Limit: Evolution of Global Tourism

During the 20th century, the predominant vision of tourism conceptualized it as an “industry without smokestacks,” a source of development capable of generating employment, foreign currency, and infrastructure. This approach prioritized economic benefits and often underestimated environmental, cultural, and social costs. An example is the intervention of the Argentine State in democratizing access to leisure through social tourism. Policies were established to mobilize people to visit different parts of the country in order to grow the tourism industry.

With the arrival of the 21st century, economic liberalization and the strengthening of private initiative drove an unprecedented expansion of international tourism. In the case of Mexico, public investments in tourism infrastructure generated a “multiplier effect” for the growth of employability and the local Gross Domestic Product. The State facilitated the sector's development for decades, prioritizing large-scale expansion.

The boom of the accelerated growth tourism model, which does not prioritize resilience and sustainability, showed its inherent fragility with the arrival of the health crisis. The unprecedented drop in activity during the pandemic evidenced that the sector's resilience cannot depend solely on its expansion, but on its capacity for adaptation.

International Policies Against Overtourism

The pressure of mass tourism has driven many destinations to implement contundent measures to manage the influx of visitors. Public policies at the international level reflect a diversification of strategies used that go beyond promotion. An example is the regulation of short-term rentals in Barcelona. The city defends the prohibition of tourist apartment rentals to combat the rising costs, which skyrocketed rental prices (by 68% in 2024) and generated conflict among residents. Although the new regulations generate criticism within the industry, the restrictions contribute in part to slowing down the saturation of European cities.

An increasingly common disposition is the implementation of tourist fees and taxes to manage the entry of foreigners. An entry fee for day-trippers seeks to control the flow on main streets and protect local heritage. Likewise, the number of tourists and cruise ships allowed to arrive at coastlines is restricted, as seen in Athens, which possesses a limit of 20,000 visitors per day. These access limits have collaborated in reducing pressure on infrastructure and the exhaustion of citizens.

Furthermore, the application of strategies that promote the flow of tourists to lesser-known destinations or during the low season contributes to an equitable distribution of visitors throughout the year. This reorientation allows for greater diversification of their experiences and serves as a viable solution to favor the regional economy. Overall, public policies seek to curb the conglomeration of tourists, promote sustainable practices, and directly benefit local communities while minimizing environmental impact.

The Argentine Case: Between Prevention and Opportunity

In Argentina, “overtourism” is not a problem as widespread as in major European capitals. The country has been more focused on the reactivation and growth of the sector following the pandemic. However, current policies incorporate principles of sustainability and resilience that, if implemented effectively, could prevent future massification crises.

Government actions are concentrated on inbound tourism and diversification. The country is prepared to increase the arrival of international tourists through the relaxation of entry requirements and the boosting of air connectivity. Aerolíneas Argentinas, for example, scheduled 330 daily flights during the winter holidays, with more than 1.4 million seats available, positioning the country as an attractive destination.

On the other hand, the federalization of tourism proposes emerging and lesser-known destinations within the national territory to distribute the tourism flow away from traditional circuits. According to data from the Argentine Tourism Observatory (Observatorio Argentino de Turismo - OAT) of the Argentine Chamber of Tourism (Cámara Argentina de Turismo - CAT), the staggering of winter holidays is detailed as a way to balance the flow. Classic destinations like Bariloche and Iguazú Falls obtained an occupancy rate of 80% and 85%. Meanwhile, emerging spots managed to attract a large number of visitors: Catamarca reached an occupancy rate of 75%, Jujuy received 157,000 tourists, and Mendoza hosted 320,000 visitors. Local participation becomes fundamental to stabilizing productivity.

The Argentine strategy is clear; it aims for a more conscious, distributed, and integrated tourism growth, creating a more solid management framework before potential crises occur. The challenge is to ensure that this promotion does not replicate the mistakes of uncontrolled massification, without compromising the quality of life of residents and the integrity of the destinations.

Toward a Comprehensive Tourism Policy

The evolution of tourism demonstrates that public policy in this matter cannot be just a tool for economic promotion. The State must assume a role of comprehensive governance that not only fosters the activity but also anticipates obstacles, adapts to changes, and manages crises.

A comprehensive model demands community participation as a fundamental pillar to sustain local culture and identity. Furthermore, it considers environmental protection as a non-negotiable limit to growth. This implies the necessity to regulate the carrying capacity of ecosystems, such as National Parks, to ensure their long-term preservation. In other words, decisions must balance productivity with cultural preservation and environmental care. The management of a tourist destination must be a State policy that transcends changes in government and is based on a strategic plan that includes all relevant actors.

The Paradox of Tourism

Global tourism faces the paradox of its own success: its limitless growth threatens its long-term sustainability. The response of governments, especially in the most affected cities, has been the adoption of direct and, at times, restrictive measures to manage the flow of visitors and protect the quality of life of their residents.

In this context, Argentina finds itself in a unique position. By not yet suffering from overtourism, the country has a valuable opportunity to design a sustainable tourism model from a preventive standpoint. Public policy must transcend mere promotion and transform into an instrument that guarantees that tourism activity benefits communities and protects heritage, thereby achieving a vital balance between productivity, culture, and the environment.

Recibí nuestro análisis cada semana

Get our analysis every week

Sin ruido. Solo lo que importa en desarrollo y políticas públicas, directo a tu correo.

No noise. Just what matters in development and public policy, straight to your inbox.

Podés darte de baja cuando quieras.
Unsubscribe anytime.