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La CELAC y su apuesta para un desarrollo en conjunto en Latam

CELAC and Its Bet for Joint Development in Latin America

PublicadoPublished 2 jul 2025 · 4 min

En 2010 surgió la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), un nuevo espacio dedicado a las discusiones sobre el desarrollo y la cooperación entre América Latina y el Caribe. A lo largo del siglo XX, diversos organismos y foros internacionales emergieron con el fin de promover el crecimiento en conjunto, pero se centraron exclusivamente en la cooperación entre Estados de América del Sur. De esta manera, quedaron aisladas las naciones del Caribe, pese a similitudes culturales y a una historia en común, que remonta a los tiempos de las guerras de independencia. La CELAC se creó con el fin de proponer un nuevo rumbo y una mayor integración entre ambas regiones, considerando a sus naciones como parte de un único conjunto, destinado a la cooperación.

In 2010, the Community of Latin American and Caribbean States (CELAC) emerged, a new space dedicated to discussions on development and cooperation between Latin America and the Caribbean. Throughout the 20th century, various international organizations and forums emerged with the purpose of promoting joint growth, but they focused exclusively on cooperation among South American States. In this manner, Caribbean nations were left isolated, despite cultural similarities and a common history that dates back to the times of the wars of independence. CELAC was created with the aim of proposing a new direction and greater integration between both regions, considering their nations as part of a single whole destined for cooperation.

Durante gran parte del siglo XX, diferentes organizaciones intentaron proponer soluciones y alternativas frente a las dificultades a las cuales se enfrentaba América Latina. Rica en recursos naturales y en fuerzas productivas, la región se hallaba en una condición de desventaja y de dependencia frente a las dos grandes potencias de la Guerra Fría: Estados Unidos y la Unión Soviética. Estos gigantes de la política internacional se vieron enfrentados en diversas regiones del mundo, política y económicamente, y buscaron expandir sus esferas de influencia sin necesariamente promover el desarrollo de ciertas regiones. El potencial de América Latina se vio restringido frente a esta situación, que “forzaba” a los países de nuestra región a alinearse con las grandes potencias y los limitaba en cuanto a la búsqueda de nuevas posibilidades.

En 1948 surgió la CEPAL, organización que buscó contrarrestar la influencia de los grandes poderes en América Latina. Su propuesta se centró en torno a la creación y a la promoción de estrategias que limiten los lazos de dependencia con los países centrales. Siguiendo estos pretextos, la región finalmente podría consolidarse en el marco internacional como un actor con peso propio. La CEPAL es considerada una de las principales precursoras del debate cooperativista latinoamericano, y como un foro de pensamiento esencial que derivó en la creación de organismos como la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio, establecida en 1960. Este fue el primer intento de crear un mercado común en la región, objetivo que se consolidaría tras el establecimiento de MERCOSUR en 1993.

La integración del Caribe

La creación de un mercado en común excluyente en cuanto a los países del Caribe ignora por completo la cercanía cultural, lingüística e histórica que America del Sur mantiene con los países de aquella región. MERCOSUR, al momento de su concepción, tomó en cuenta sólo a países del Cono Sur debido a sus lazos históricos comerciales, y a una evaluación puramente desde el plano económico que situaba a los países caribeños más cerca del mercado económico norteamericano, y por ende, no considerados como miembros potenciales del MERCOSUR. La realidad sugiere que ciertos países pertenecientes a la organización, como Venezuela, mantienen lazos culturales más fuertes con países de Centroamérica que con miembros como Argentina y Uruguay, subrayando aún más el pasado en común entre las dos regiones y la necesidad de incorporar a esas naciones a la discusión. Si bien países de Centroamérica ya estaban comprometidos con organismos propios como el Mercado Común Centroamericano (MCCA), eso no debería excluir la posibilidad de ingeniar un nuevo proyecto más abarcativo, capaz de eliminar acuerdos y limitaciones anteriores, y que ofrezca nuevas posibilidades de integración a los países centroamericanos. La CELAC, si bien no es más que un foro, pretende discutir estos temas y comenzar a proponer alternativas a futuro.

CELAC

En los últimos años, la CELAC se estableció como un nuevo espacio de pensamiento, y se posicionó como una opción que tiene en consideración la integración entre ambas regiones. El foro surgió en 2010 y en 2011 se celebró su primera cumbre, en Caracas. Está compuesta por los 33 países independientes de ambas regiones. Por ende, incluye a todas los territorios de América del Sur y del Caribe, a excepción de los dominios franceses, neerlandeses y británicos en Centroamérica. En su génesis, fue concebida como un “contrapeso” frente a la creciente influencia de organismos que promueven la cooperación con los países de América del Norte, usualmente pasando por alto a países con mayor cercanía cultural y enfatizando ciertos lazos de dependencia.

En los últimos foros de la CELAC se discutieron temas como el respeto por la soberanía y el principio de no intervención. Esto enfatiza el reconocimiento de la historia en común entre Latinoamérica y el Caribe, regiones que sufrieron intervenciones extranjeras a lo largo de los siglos XIX y XX. Queda en evidencia que el foro repudia los cambios de régimen político y la injerencia de potencias extranjeras en asuntos locales. Otros temas traídos a colación frecuentemente en el foro son la lucha contra el cambio climático y la implementación de políticas públicas, sobre todo durante la pandemia de COVID-19. También, el espacio sirvió como un lugar de mediación entre miembros para resolver disputas bilaterales, y como un organismo capaz de establecer diálogos con otros bloques internacionales como la Unión Europea.

La creciente importancia de CELAC en el siglo XXI

En un mundo cada día más volcado hacia el multipolarismo, es esencial que foros como la CELAC surjan para potenciar e incentivar el desarrollo de una región tan rica como lo es Latinoamérica. El objetivo es que pueda establecerse como un actor de peso en el marco internacional y que pueda romper con las relaciones de dependencia del pasado, que se enfocaron en evitar el despegue de nuestra región. La alineación ideológica con potencias es vista como algo del pasado, que remite a un contexto de guerra fría y que ignora el rumbo orgánico del mundo en el siglo XXI. El rol de los países en este nuevo escenario será determinado en base a la elección de su propio destino, y en base a la cooperación entre países con cercanías culturales y con lazos históricos. Latinoamérica, unida al Caribe, tiene el potencional de establecerse como un jugador de cabecera en el marco internacional, y finalmente capaz de determinar su propio futuro.

During much of the 20th century, different organizations attempted to propose solutions and alternatives to the difficulties faced by Latin America. Rich in natural resources and productive forces, the region found itself in a condition of disadvantage and dependency vis-à-vis the two great powers of the Cold War: the United States and the Soviet Union. These giants of international politics confronted each other politically and economically across various regions of the world, seeking to expand their spheres of influence without necessarily promoting the development of certain regions. Latin America's potential was restricted by this situation, which "forced" the countries of our region to align with the great powers and limited them in their search for new possibilities.

In 1948, ECLAC (CEPAL) emerged, an organization that sought to counteract the influence of the great powers in Latin America. Its proposal centered around the creation and promotion of strategies to limit the bonds of dependency with core countries. Following these pretexts, the region could finally consolidate itself on the international stage as an actor with its own weight. ECLAC is considered one of the main precursors of the Latin American cooperativist debate, and an essential forum of thought that led to the creation of organizations such as the Latin American Free Trade Association, established in 1960. This was the first attempt to create a common market in the region, an objective that would consolidate following the establishment of Mercosur in 1993.

The Integration of the Caribbean

The creation of an exclusive common market regarding Caribbean countries completely ignores the cultural, linguistic, and historical proximity that South America maintains with the countries of that region. Mercosur, at the time of its conception, took into account only Southern Cone countries due to their historical commercial ties, and a purely economic evaluation that placed Caribbean countries closer to the North American economic market, and therefore, not considered as potential members of Mercosur. Reality suggests that certain countries belonging to the organization, such as Venezuela, maintain stronger cultural ties with Central American countries than with members like Argentina and Uruguay, further underscoring the shared past between the two regions and the need to incorporate those nations into the discussion. Although Central American countries were already committed to their own organizations like the Central American Common Market (MCCA), that should not exclude the possibility of engineering a new, more comprehensive project capable of eliminating previous agreements and limitations, and offering new integration possibilities to Central American countries. CELAC, although it is nothing more than a forum, intends to discuss these issues and begin proposing alternatives for the future.

CELAC

In recent years, CELAC has established itself as a new space for thought, positioning itself as an option that takes into account the integration between both regions. The forum emerged in 2010, and in 2011 its first summit was held in Caracas. It is composed of the 33 independent countries of both regions. Therefore, it includes all territories in South America and the Caribbean, with the exception of French, Dutch, and British domains in Central America. In its genesis, it was conceived as a "counterweight" to the growing influence of organizations that promote cooperation with North American countries, usually overlooking countries with greater cultural proximity and emphasizing certain bonds of dependency.

In recent CELAC forums, topics such as respect for sovereignty and the principle of non-intervention have been discussed. This emphasizes the recognition of the shared history between Latin America and the Caribbean, regions that suffered foreign interventions throughout the 19th and 20th centuries. It remains evident that the forum repudiates political regime changes and the interference of foreign powers in local affairs. Other topics frequently brought up in the forum are the fight against climate change and the implementation of public policies, especially during the COVID-19 pandemic. Additionally, the space has served as a locus of mediation between members to resolve bilateral disputes, and as a body capable of establishing dialogues with other international blocs such as the European Union.

The Growing Importance of CELAC in the 21st Century

In a world increasingly turned toward multipolarism, it is essential for forums like CELAC to emerge to boost and incentivize the development of a region as rich as Latin America. The objective is for it to establish itself as an actor of weight on the international stage and to break away from the dependency relationships of the past, which focused on preventing the takeoff of our region. Ideological alignment with powers is seen as something of the past, reminiscent of a cold war context and ignoring the organic direction of the world in the 21st century. The role of countries in this new scenario will be determined based on the choice of their own destiny, and based on cooperation among countries with cultural proximities and historical ties. Latin America, united with the Caribbean, has the potential to establish itself as a leading player on the international stage, finally capable of determining its own future.

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