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La expansión de la influencia de China en África y América Latina

The Expansion of China's Influence in Africa and Latin America

PublicadoPublished 30 ene 2025 · 4 min

China ha consolidado su presencia en África y América Latina a través de un ambicioso entramado de inversiones, financiamiento y diplomacia estratégica. Desde la construcción de infraestructura clave hasta el acceso privilegiado a minerales críticos, Beijing ha tejido una red de influencia que desafía el dominio occidental. Mientras algunos países ven en esta relación una oportunidad para el desarrollo, otros advierten sobre los riesgos de dependencia y el impacto en el equilibrio geopolítico global. ¿Es la Iniciativa de la Franja y la Ruta una vía hacia el crecimiento o una nueva forma de influencia hegemónica?

China has consolidated its presence in Africa and Latin America through an ambitious network of investments, financing, and strategic diplomacy. From the construction of key infrastructure to privileged access to critical minerals, Beijing has woven a web of influence that challenges Western dominance. While some countries see this relationship as an opportunity for development, others warn of the risks of dependency and the impact on the global geopolitical balance. Is the Belt and Road Initiative a pathway to growth or a new form of hegemonic influence?

En los últimos años China ha ampliado significativamente su influencia en África y América Latina, tejiendo en ambas regiones de creciente importancia estratégica una influencia económica, política y cultural a través de inversiones en infraestructura, préstamos, y la creación de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, convirtiéndose de esta forma, en un fenómeno complejo que ofrece tanto oportunidades como desafíos para las regiones involucradas.

La Estrategia de China en África

China es el mayor prestamista, inversor y socio-comercial bilateral de África quien busca inversiones que empujen su desarrollo y eleven el valor añadido de sus industrias, mientras que China busca expandir sus mercados internacionales ante las crecientes restricciones comerciales de Occidente.

La potencia oriental ha financiado y construido carreteras, ferrocarriles, aeropuertos y puertos en África, facilitando el comercio y mejorando la conectividad. Sin embargo, a pesar de que los créditos chinos le han permitido a los países africanos llevar a cabo grandes proyectos de desarrollo, también han generado preocupaciones sobre la sostenibilidad de la deuda en caso de no gestionarse adecuadamente.

Recientemente, el ministro chino de Asuntos Exteriores, Wang Yi, prometió ayuda militar a África estableciendo que China destinará 1.000 millones de yuanes (unos 132,5 millones de euros) en asistencia militar y ayudará a entrenar a 6.000 militares y 1.000 policías de países africanos.

La Influencia de China en América Latina

En América Latina, Bolivia, Argentina y Chile conocidos como el “triángulo del litio”, concentran alrededor del 58% de las reservas globales de este mineral, Chile y Perú se destacan como grandes productores de cobre y finalmente, Brasil lidera en la extracción de niobio y aluminio. En este contexto es que China ha invertido en dichos sectores claves asegurando el suministro de recursos críticos lo cual está alineado con sus objetivos de desarrollo industrial y militar del Plan 2049, despertando de esta forma preocupación en Estados Unidos en el contexto de la competencia estratégica.

La expansión de China en el sector de minerales críticos no solo fortalece su industria militar sino que también le otorga una posición estratégica en la transición energética global. Estos recursos facilitan la implementación de tecnologías avanzadas, como la inteligencia artificial y sistemas de información, que son fundamentales para la estrategia de defensa del gigante asiatico.

Al igual que en África, China a través de bancos como el Banco de Desarrollo de China y el Banco de Exportación e Importación, ha proporcionado financiamiento para proyectos de infraestructura y desarrollo.

La Iniciativa de la Franja y la Ruta: una herramienta estratégica

Lanzada en 2013 por China, la Iniciativa de la Franja y la Ruta, también conocida como BRI, se trata de un ambicioso proyecto global con el objetivo de desarrollar infraestructura y fortalecer las conexiones comerciales a lo largo de las antiguas rutas de la Ruta de la Seda, tanto por tierra (Franja) como por mar (Ruta).

A través de la BRI, China ha aumentado su influencia económica, política y social en los países socios, particularmente en el sur global. Estos proyectos fortalecen la dependencia económica de los países beneficiarios hacia Beijing a través de una estrategia conocida como “diplomacia de la trampa de activos”, en la que el control de infraestructura otorga a China una ventaja geopolítica significativa.

Dicha iniciativa ha sido bien recibida por muchos países que ven en ella una oportunidad para el desarrollo, sin embargo ha generado críticas por los riesgos de endeudamiento y la influencia geopolítica que podría otorgar a China.

Consecuencias de la Expansión China

La creciente influencia de China en África y América Latina ha generado una serie de preocupaciones, en torno a, en primer lugar, la dependencia económica que los países de ambas regiones corren el riesgo de padecer en torno a las inversiones y el comercio chino, lo cual podría llegar a limitar su soberanía económica. Por otro lado, la presencia de China en estas regiones ha generado a su vez, tensiones con otras potencias, especialmente Estados Unidos, que ve la expansión china como un desafío a su influencia tradicional.

El avance tecnológico también tiene implicancias estratégicas ya que supone un riesgo para la seguridad global debido al potencial uso de estas tecnologías en conflictos futuros. A su vez, el avance chino sobre los minerales en América Latina podría dificultar el acceso de occidente a los mismos lo cual derivaría en serios problemas para garantizar el suministro necesario para sus propias industrias de tecnología y defensa.

In recent years, China has significantly expanded its influence in Africa and Latin America, weaving economic, political, and cultural influence across both regions of growing strategic importance through infrastructure investments, loans, and the creation of the Belt and Road Initiative, thus becoming a complex phenomenon that offers both opportunities and challenges for the regions involved.

China's Strategy in Africa

China is Africa's largest bilateral lender, investor, and trade partner, which seeks investments that drive its development and raise the added value of its industries, while China seeks to expand its international markets in the face of growing trade restrictions from the West.

The Eastern powerhouse has financed and built roads, railways, airports, and ports in Africa, facilitating trade and improving connectivity. However, although Chinese credits have allowed African countries to carry out major development projects, they have also raised concerns about debt sustainability if not managed properly.

Recently, Chinese Foreign Minister Wang Yi promised military aid to Africa, establishing that China will allocate 1 billion yuan (about 132.5 million euros) in military assistance and will help train 6,000 military personnel and 1,000 police officers from African countries.

China's Influence in Latin America

In Latin America, Bolivia, Argentina, and Chile, known as the "lithium triangle," concentrate around 58% of global reserves of this mineral; Chile and Peru stand out as major copper producers; and finally, Brazil leads in the extraction of niobium and aluminum. It is within this context that China has invested in these key sectors, securing the supply of critical resources, which aligns with its industrial and military development objectives of the 2049 Plan, thereby sparking concern in the United States within the context of strategic competition.

China's expansion in the critical minerals sector not only strengthens its military industry but also grants it a strategic position in the global energy transition. These resources facilitate the implementation of advanced technologies, such as artificial intelligence and information systems, which are fundamental to the Asian giant's defense strategy.

Just as in Africa, China, through banks such as the China Development Bank and the Export-Import Bank, has provided financing for infrastructure and development projects.

The Belt and Road Initiative: A Strategic Tool

Launched in 2013 by China, the Belt and Road Initiative, also known as the BRI, is an ambitious global project aimed at developing infrastructure and strengthening trade connections along the ancient Silk Road routes, both by land (Belt) and by sea (Road).

Through the BRI, China has increased its economic, political, and social influence in partner countries, particularly in the Global South. These projects strengthen the economic dependency of beneficiary countries on Beijing through a strategy known as "asset-trap diplomacy," in which control over infrastructure grants China a significant geopolitical advantage.

This initiative has been well received by many countries that see it as an opportunity for development; however, it has drawn criticism due to debt risks and the geopolitical influence it could grant to China.

Consequences of Chinese Expansion

China's growing influence in Africa and Latin America has generated a series of concerns, revolving around, in the first place, the economic dependency that countries in both regions risk suffering regarding Chinese investments and trade, which could eventually limit their economic sovereignty. On the other hand, China's presence in these regions has, in turn, generated tensions with other powers, especially the United States, which views Chinese expansion as a challenge to its traditional influence.

Technological advancement also carries strategic implications, as it poses a risk to global security due to the potential use of these technologies in future conflicts. At the same time, the Chinese advance over minerals in Latin America could hinder the West's access to them, which would lead to serious problems in guaranteeing the necessary supply for its own technology and defense industries.

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