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La incertidumbre como herramienta de la política internacional

Uncertainty as a Tool of International Politics

PublicadoPublished 15 mar 2025 · 5 min

La actualidad política internacional se ha convertido en un escenario donde la incertidumbre en la toma de decisiones se ha convertido en la regla. Lejos de ser una excepción, la reciente asunción de Donald Trump viene a consolidar dicha premisa. Su estilo de gobierno, caracterizado por la imprevisibilidad y el desafío de los compromisos internacionales, está incrementando la volatilidad en la política mundial, obligando a los actores globales a replantear sus estrategias.

International political affairs have become a stage where uncertainty in decision-making is the rule. Far from being an exception, the recent inauguration of Donald Trump consolidates this premise. His style of government, characterized by unpredictability and the defiance of international commitments, is increasing volatility in world politics, forcing global actors to rethink their strategies.

Una de las características más comunes de algunos de los liderazgos del siglo XXI es su impredictibilidad para actuar en el tablero internacional. Aquello, lejos de ser una mera arbitrariedad, es una herramienta estratégica. En 2022, la invasión rusa a Ucrania supuso una ruptura flagrante de los acuerdos de Minsk. Esto no solo desestabilizó la región , sino que también puso en duda el sistema de seguridad europeo. A pesar de que el continente confió ciegamente en el cumplimiento de este acuerdo, esta acción ha puesto en entredicho la eficacia del derecho internacional como mecanismo para prevenir y resolver conflictos. Además, dejó en claro cómo un suceso inesperado puede alterar fácilmente el equilibrio de poder.

De manera similar, la política de ambigüedad china frente a Taiwán es otro ejemplo. Si bien bajo la doctrina de “Una sola China” Pekín se atribuye la isla como parte de su territorio, mantiene una postura deliberadamente ambigua sobre cómo y cuándo se reunificaría la isla. De esta manera, se busca ejercer presión sin cruzar límites que puedan desencadenar una confrontación abierta. Esta falta de claridad dificulta las posibilidades de que otros actores puedan anticiparse a un posible conflicto.

Algunos países adoptan estrategias basadas en la imprevisibilidad para mantener a la comunidad internacional en constante alerta. Un caso ejemplar es el de Corea del Norte, que ha mantenido una política de disuasión basada en la realización de pruebas nucleares y lanzamientos de misiles en momentos aleatorios. Dicha estrategia genera dudas sobre las verdaderas intenciones del régimen, lo que dificulta la coordinación de respuestas unificadas por parte de la comunidad internacional.

Frente a estos casos, la figura de Trump se inscribe perfectamente en este nuevo paradigma. A pesar de gobernar dentro de un marco democrático, su estilo disruptivo y capacidad para desafiar las normas preestablecidas encajan en un mundo donde las potencias autocráticas utilizan la impredecibilidad para conseguir objetivos estratégicos. Esto opera en detrimento de las normas establecidas por el derecho internacional. Estas acciones representan un cambio respecto al comportamiento predecible y basado en normas que ha caracterizado a las democracias liberales durante las últimas décadas. Mientras que la previsibilidad permite que los actores realicen cálculos racionales y genera estabilidad, la imprevisibilidad rompe con este esquema, generando el efecto contrario. Aunque puede ser beneficiosa en determinados contextos.

La “teoría del loco” nixoniana y sus antecedentes

Esta táctica se replica a Nicolás Maquiavelo cuando afirma que “es cosa sapientísima fingirse loco durante un tiempo”. La teoría postula que un líder que aparenta ser irracional puede persuadir a otros actores para que hagan concesiones que de otro modo no harían, debido al temor de una respuesta inesperada.

Durante su mandato, la administración Nixon buscó retirarse de la guerra de Vietnam, pero siempre desde una posición lo más fuerte posible. Asesorado por Henry Kissinger, utilizó esta teoría para forzar al gobierno de Vietnam del Norte a realizar negociaciones de paz en términos más favorables para los Estados Unidos, bajo la amenaza de tomar las medidas más extremas (por ejemplo, la utilización de armamento nuclear en el país asíatico) en caso de que los vietnamitas se nieguen a aceptar los términos impuestos por EEUU. Además de dicha amenaza, en 1969 declaró a las fuerzas armadas estadounidenses “alerta de guerra total”, y aviones armados con bombas nucleares sobrevolaron cerca de la frontera soviética por más de 72 horas. En un libro escrito por su ex jefe de gabinete, Harry Haldeman, este confirma que lo que pretendía Nixon era correr el rumor de que estaba “obsesionado con el comunismo y que tenía la mano en el botón nuclear”

El caso de Donald Trump

Una de las cosas que caracteriza al nuevo presidente de los Estados Unidos es su liderazgo disruptivo. A través de declaraciones muy polémicas durante su campaña, y de ciertas acciones ya concretadas, Trump pretende cambiar radicalmente la posición de los Estados Unidos en el mundo.

En cuanto a su política exterior, podemos ver un sorpresivo acercamiento diplomático a Rusia. Por otro lado, la aversión del mandatario al estado actual de la OTAN indica que el país norteamericano podría retirarse del mismo en cualquier momento. Dichos gestos fueron acompañados de polémicas declaraciones, como la presunta anexión de Canadá y la compra de Groenlandia. En lo que respecta al ámbito económico, su disruptividad se refleja en la imposición de un nuevo arancel del 10% a las importaciones Chinas. Además, firmó órdenes ejecutivas para imponer aranceles del 25% a México y Canadá.

Más allá de su disruptividad, lo que vuelve a este líder auténticamente impredecible son sus contradicciones. Un caso paradigmático de ello fue en 2017, cuando en la asamblea general de la ONU amenazó con “destruir totalmente” a Corea del Norte. Esto fue interpretado como una declaración de guerra por Pionyang. Meses después, en una demostración de fuerza, aviones militares estadounidenses volaron muy cerca de la costa norcoreana. Al año siguiente, como si tales antecedentes no hubieran existido, ambos líderes celebraron un histórico encuentro en Singapur, siendo la primera vez en la historia que los mandatarios de ambos países se reunían después de la guerra de Corea.

La teoría del loco y sus riesgos

Si bien en determinados contextos la impredictibilidad puede ser ventajosa, demuestra ser un problema cuando se torna en regla. Basta solo con que los cálculos fallen para que pueda desencadenarse una crisis, ya sea en el ámbito económico o geopolítico. En el ámbito económico, la incertidumbre es negativa ya que no permite que los actores económicos, como las empresas, puedan hacer cálculos en el mediano y largo plazo, lo que podría generar desconfianza e inestabilidad en los mercados.

En el ámbito geopolítico puede suceder algo muy similar. Una prueba clara de ello podría ser la crisis de los misiles, que fue un enfrentamiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética luego de que, en octubre de 1962, EE.UU. descubriera que los soviéticos estaban instalando misiles nucleares en Cuba. El mundo estuvo al borde de una guerra nuclear mientras ambas potencias negociaban una solución. Finalmente, la URSS acordó retirar los misiles a cambio de que EE.UU. no invadiera Cuba y desmantelara sus misiles en Turquía.

Un arma de doble filo

La impredictibilidad en las relaciones internacionales es un arma de doble filo. Si bien puede ser utilizada estratégicamente para generar incertidumbre en los adversarios y obtener concesiones, también puede generar inestabilidad, crisis de confianza y consecuencias inesperadas. La falta de previsibilidad puede alterar el equilibrio global, debilitando los mecanismos internacionales de resolución de conflictos y generando tensiones constantes.

One of the most common characteristics of some 21st-century leaderships is their unpredictability on the international chessboard. This, far from being mere arbitrariness, is a strategic tool. In 2022, the Russian invasion of Ukraine represented a flagrant breach of the Minsk agreements. This not only destabilized the region but also called into question the European security system. Although the continent blindly trusted in the fulfillment of this agreement, this action has questioned the effectiveness of international law as a mechanism to prevent and resolve conflicts. Furthermore, it made clear how an unexpected event can easily alter the balance of power.

Similarly, China's policy of ambiguity toward Taiwan is another example. Although under the "One China" doctrine Beijing claims the island as part of its territory, it maintains a deliberately ambiguous stance on how and when the island would be reunified. In this way, it seeks to exert pressure without crossing boundaries that could trigger an open confrontation. This lack of clarity makes it difficult for other actors to anticipate a potential conflict.

Some countries adopt strategies based on unpredictability to keep the international community on constant alert. An exemplary case is that of North Korea, which has maintained a deterrence policy based on conducting nuclear tests and missile launches at random moments. This strategy generates doubts about the regime's true intentions, making it difficult to coordinate unified responses from the international community.

Faced with these cases, the figure of Trump fits perfectly into this new paradigm. Despite governing within a democratic framework, his disruptive style and capacity to challenge pre-established norms fit into a world where autocratic powers use unpredictability to achieve strategic objectives. This operates to the detriment of the norms established by international law. These actions represent a shift from the predictable and rules-based behavior that has characterized liberal democracies during recent decades. While predictability allows actors to make rational calculations and generates stability, unpredictability breaks this pattern, generating the opposite effect—although it can be beneficial in certain contexts.

The Nixonian "Madman Theory" and Its Antecedents

This tactic traces back to Niccolò Machiavelli when he stated that "it is a very wise thing to simulate madness for a time." The theory postulates that a leader who appears to be irrational can persuade other actors to make concessions they would not otherwise make, due to the fear of an unexpected response.

During its mandate, the Nixon administration sought to withdraw from the Vietnam War, but always from the strongest possible position. Advised by Henry Kissinger, he used this theory to force the North Vietnamese government to engage in peace negotiations on terms more favorable to the United States, under the threat of taking the most extreme measures (for example, the use of nuclear weapons in the Asian country) should the Vietnamese refuse to accept the terms imposed by the US. In addition to this threat, in 1969 he declared a "total war alert" for the US armed forces, and aircraft armed with nuclear bombs flew near the Soviet border for more than 72 hours. In a book written by his former chief of staff, H.R. Haldeman, the latter confirms that what Nixon intended was to spread the rumor that he was "obsessed with communism and had his hand on the nuclear button."

The Case of Donald Trump

One of the things that characterizes the new president of the United States is his disruptive leadership. Through highly controversial statements during his campaign, and certain actions already taken, Trump intends to radically change the position of the United States in the world.

Regarding his foreign policy, we can see a surprising diplomatic rapprochement with Russia. On the other hand, the president's aversion to the current state of NATO indicates that the North American country could withdraw from it at any moment. These gestures were accompanied by controversial statements, such as the alleged annexation of Canada and the purchase of Greenland. In the economic sphere, his disruptiveness is reflected in the imposition of a new 10% tariff on Chinese imports. Furthermore, he signed executive orders to impose 25% tariffs on Mexico and Canada.

Beyond his disruptiveness, what makes this leader authentically unpredictable are his contradictions. A paradigmatic case of this occurred in 2017, when at the UN General Assembly he threatened to "totally destroy" North Korea. This was interpreted as a declaration of war by Pyongyang. Months later, in a show of force, US military aircraft flew very close to the North Korean coast. The following year, as if such precedents had never existed, both leaders held a historic meeting in Singapore, marking the first time in history that the leaders of both countries met after the Korean War.

The Madman Theory and Its Risks

While in certain contexts unpredictability can be advantageous, it proves to be a problem when it becomes the rule. It only takes a failure in calculations for a crisis to be triggered, whether in the economic or geopolitical arena. In the economic field, uncertainty is negative because it does not allow economic actors, such as businesses, to make medium- and long-term calculations, which could generate distrust and instability in the markets.

In the geopolitical sphere, something very similar can happen. A clear proof of this could be the Cuban Missile Crisis, which was a confrontation between the United States and the Soviet Union after the US discovered, in October 1962, that the Soviets were installing nuclear missiles in Cuba. The world was on the brink of a nuclear war while both powers negotiated a solution. Finally, the USSR agreed to withdraw the missiles in exchange for the US promising not to invade Cuba and dismantling its missiles in Turkey.

A Double-Edged Sword

Unpredictability in international relations is a double-edged sword. While it can be used strategically to generate uncertainty among adversaries and obtain concessions, it can also generate instability, crises of confidence, and unexpected consequences. The lack of predictability can alter the global balance, weakening international conflict resolution mechanisms and generating constant tensions.

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