La inteligencia artificial como nuevo eje de competencia estratégica global
Artificial Intelligence as a New Axis of Global Strategic Competition
El rápido crecimiento de capacidades de la inteligencia artificial (IA) la ha convertido en una herramienta capaz de redefinir la forma en que los gobiernos gestionan sus recursos, toman decisiones estratégicas y enfrentan tensiones geopolíticas. Consecuencias como la militarización de la Inteligencia Artificial inserta una nueva arista a las tensiones geopolíticas del momento. Una vez más, la competencia entre China y Estados Unidos se convierte en un eje de la discusión.
The rapid growth of artificial intelligence (AI) capabilities has turned it into a tool capable of redefining how governments manage their resources, make strategic decisions, and face geopolitical tensions. Consequences such as the militarization of Artificial Intelligence insert a new edge into the current geopolitical tensions. Once again, the competition between China and the United States becomes an axis of discussion.
La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser un ideal y se ha convertido en una herramienta concreta de transformación cultural, militar y política. Los últimos años han sido muestra de un crecimiento acelerado de sus capacidades en múltiples arenas. Como resultado, el interés de las potencias globales en liderar los avances tecnológicos se convierte en parte del contexto geopolítico.
La introducción de la inteligencia artificial en los gobiernos
En junio de este año, la empresa OpenAI obtuvo un contrato de 200 millones de dólares del Pentágono, con el objetivo de impulsar la Inteligencia Artificial (IA) en operaciones de defensa de Estados Unidos. El acuerdo plantea la creación de un prototipo de IA destinada a mejorar las operaciones administrativas y abordar desafíos clave en materia de seguridad. La iniciativa forma parte de la propuesta de OpenAI dirigida a los organismos gubernamentales: OpenAI for Government. Esta iniciativa representa la inserción formal de la IA en los procesos estratégicos y operativos del sector público.
El caso de OpenAI no es aislado; empresas como Google, Meta y Microsoft continúan construyendo sus plataformas para adecuarlas a las nuevas necesidades del gobierno. A diferencia del pasado, donde el departamento militar norteamericano era el encargado de impulsar el liderazgo nacional en innovación militar, hoy son las big tech quienes poseen los principales avances en el país. Esto ha resultado en una gran cantidad de modelos de IA, un notable flujo de inversión privada y la expansión de centros de datos en Estados Unidos.
La IA como nuevo eje de las tensiones entre China y Estados Unidos
Estados Unidos ha tomado la delantera en la transformación tecnológica mediante la Inteligencia Artificial. Bajo el gobierno de Donald Trump, el gobierno americano solidifica su apuesta por la IA como nuevo pilar en la transformación y modernización de los estados. El desarrollo de la IA ha tomado un rumbo nacionalizado, con Estados Unidos y China posicionándose como protagonistas nuevamente. En este contexto, el progreso acelerado de China en el ámbito de la IA, así como su integración estratégica en diversos sectores, adquiere gran importancia en la dinámica geopolítica que maneja con Estados Unidos.
El rápido avance de la tecnología en China, sobre todo sus modelos de IA generativa y el código abierto han sorprendido a la industria americana. Se prioriza la sostenibilidad de su modelo productivo, buscando la reducción de la dependencia de bienes de Estados Unidos. En materia militar, la automatización de combate continúa siendo uno de los principales objetivos chinos, junto al desarrollo y aplicación de modelos especializados para operaciones de inteligencia. A diferencia de Estados Unidos, el estado ha tenido mayor injerencia en el continuo desarrollo y ampliación de esta tecnología; incluso en el registro de patentes, convirtiendo a China en el país con más patentes de IA registradas. El continuo apoyo estatal, sumado al creciente capital privado que ingresa al sector, resulta en el posicionamiento de China como segundo líder en IA a nivel global.
La iniciativa Made in China 2025 fue el primer paso para el crecimiento de China en la industria productiva, y tiene como siguiente fase la exportación de tecnología a nivel global, dentro de las cuales se encuentra la IA. La alineación de los objetivos a largo plazo en materia de desarrollo económico y política exterior se conjugan con la estrategia nacional de IA, resultando así clave para el posicionamiento Chino en el plano internacional. A diferencia de Estados Unidos, China se aproxima a la IA de forma dual, promoviendo su constante crecimiento, sin dejar de lado la importancia de un marco regulatorio. Este enfoque se ha convertido en una prioridad política, alineándose con el interés de los BRICS, el Reino Unido, Singapur y la Unión Europea de regular la IA.
Las estrategias divergentes de IA como catalizador de nuevas dinámicas geopolíticas
La competencia encabezada por China y Estados Unidos en materia de IA ha creado una nueva carrera armamentista valorada en más de un billón de dólares. Ambos estados demuestran lo más alto de la capacidad global en relación al avance de la IA. Sin embargo, Estados Unidos mantiene el liderazgo indiscutible y se puede prever que lo hará en los proximos años. El gobierno apuesta por la tecnología desregulada y manejada por el sector privado, con el objetivo de mantener a Estados Unidos como protagonista en este sector.
Por otro lado, el plan de acción de China tiene un carácter globalista y de cooperación, en un contexto en el que Estados Unidos se va aislando progresivamente de las iniciativas multilaterales. Este escenario representa otra oportunidad de China aprovechar el contexto actual y encabezar nuevas iniciativas multilaterales que se planteen a la IA como eje estratégico. A la par de sus excelentes políticas en materia de desarrollo tecnológico y sus rápidos avances, la proyección de China como líder global en IA en la próxima década no resultaría extraño.
Artificial intelligence (AI) has ceased to be an ideal and has become a concrete tool for cultural, military, and political transformation. Recent years have showcased an accelerated growth of its capabilities in multiple arenas. As a result, the interest of global powers in leading technological advancements becomes part of the geopolitical context.
The Introduction of Artificial Intelligence in Governments
In June of this year, the company OpenAI secured a 200 million dollar contract from the Pentagon, with the objective of boosting Artificial Intelligence (AI) in United States defense operations. The agreement proposes the creation of an AI prototype aimed at improving administrative operations and addressing key security challenges. The initiative forms part of OpenAI's proposal directed at government agencies: OpenAI for Government. This initiative represents the formal insertion of AI into the strategic and operational processes of the public sector.
The OpenAI case is not isolated; companies like Google, Meta, and Microsoft continue building their platforms to adapt them to the new needs of the government. Unlike the past, where the American military department was in charge of driving national leadership in military innovation, today it is big tech that possesses the main advancements in the country. This has resulted in a large number of AI models, a notable flow of private investment, and the expansion of data centers in the United States.
AI as a New Axis of Tensions Between China and the United States
The United States has taken the lead in technological transformation through Artificial Intelligence. Under Donald Trump's administration, the American government solidifies its bet on AI as a new pillar in the transformation and modernization of states. The development of AI has taken a nationalized course, with the United States and China positioning themselves as protagonists once again. In this context, China's accelerated progress in the field of AI, as well as its strategic integration into various sectors, acquires great importance in the geopolitical dynamic it manages with the United States.
The rapid advancement of technology in China, especially its generative AI models and open source, has surprised the American industry. The sustainability of its productive model is prioritized, seeking to reduce dependence on United States goods. In military matters, combat automation continues to be one of the main Chinese objectives, alongside the development and application of specialized models for intelligence operations. Unlike the United States, the state has had greater interference in the continuous development and expansion of this technology, even in patent registration, turning China into the country with the most registered AI patents. Continuous state support, added to the growing private capital entering the sector, results in China's positioning as the second-largest leader in AI globally.
The Made in China 2025 initiative was the first step for China's growth in the productive industry, and its next phase is the export of technology globally, among which is AI. The alignment of long-term objectives regarding economic development and foreign policy is combined with the national AI strategy, thus resulting key to Chinese positioning on the international stage. Unlike the United States, China approaches AI in a dual manner, promoting its constant growth without leaving aside the importance of a regulatory framework. This approach has become a political priority, aligning with the interest of the BRICS, the United Kingdom, Singapore, and the European Union in regulating AI.
Divergent AI Strategies as a Catalyst for New Geopolitical Dynamics
The competition spearheaded by China and the United States regarding AI has created a new arms race valued at over a trillion dollars. Both states demonstrate the highest level of global capacity regarding the advancement of AI. However, the United States maintains undisputed leadership and can be expected to do so in the coming years. The government bets on deregulated technology managed by the private sector, with the objective of keeping the United States as the protagonist in this sector.
On the other hand, China's action plan has a globalist and cooperative character, in a context where the United States is progressively isolating itself from multilateral initiatives. This scenario represents another opportunity for China to seize the current context and spearhead new multilateral initiatives that pose AI as a strategic axis. Alongside its excellent policies regarding technological development and its rapid advancements, China's projection as a global leader in AI in the next decade would not be surprising.